La enviada de Rai 2 estaba a las puertas de la iglesia contando los preparativos de la boda más seguida del verano italiano cuando pronunció la frase que la ha hecho viral: en poco más de cinco horas, dijo, se celebrarían allí «los funerales» de Gigio Donnarumma y de su pareja Alessia. El portero y capitán de la selección italiana estaba, en efecto, a cinco horas de entrar en San Giorgio Martire. Pero a casarse.
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«Locorotondo está en vilo por este evento»

El desliz se produjo durante la emisión matinal de ‘TG Sport’, el espacio deportivo del segundo canal de la televisión pública italiana. La enviada, Donatella Cupertino, conectaba desde Locorotondo, el municipio de la región de Apulia donde ese mismo viernes se casaba Gianluigi Donnarumma, portero del Manchester City y capitán de la Nazionale. Entusiasmada con el ambiente del pueblo, describió la escena tal cual: «Locorotondo está en vilo por este evento […] Dentro de poco más de cinco horas se celebrarán los funerales del capitán de la selección, Gigio Donnarumma, y de su pareja Alessia». El atrio de San Giorgio, añadió, seguía accesible.
En un directo no hay marcha atrás, y este además llevaba imagen: el vídeo circuló en cuestión de segundos. Fue el periodista Fabio Fabbretti quien lo difundió, acompañado de una pulla al estado de la selección —«la Nazionale estará muerta, pero Gigio no»— que multiplicó el alcance. A partir de ahí, las redes italianas hicieron lo previsible: bromear con que la reportera se había limitado a adelantar la vieja metáfora de que el matrimonio es la tumba del amor. El vocabulario del periodismo de sucesos y el del periodismo de bodas comparten demasiado vocabulario —el atrio, la iglesia, la hora de la ceremonia, la multitud congregada— y basta una palabra mal elegida para que un reportaje festivo se convierta en un obituario.
LA GAFFE DI DONATELLA CUPERTINO SUL MATRIMONIO DI GIGIO DONNARUMMA SU RAI2: "TRA POCO PIÙ DI CINQUE ORE SI SVOLGERANNO I FUNERALI DEL CAPITANO DELLA NAZIONALE DONNARUMMA E DELLA SUA COMPAGNA ALESSIA", HA DETTO L'INVIATA IN COLLEGAMENTO DA LOCOROTONDO 👇https://t.co/7AdVkAqRUY pic.twitter.com/yoVSW75zjv
— Giuseppe Candela (@GiusCandela) July 24, 2026
Lo que de verdad pasaba a cinco horas de allí
Mientras el lapsus corría por internet, Locorotondo se llenaba de curiosos y aficionados en el atrio de la iglesia madre de San Giorgio Martire. Por la tarde, Donnarumma se casó con Alessia Elefante en una ceremonia católica en la que el portero cambió la equipación por un esmoquin desparejado: pantalón negro, blazer cruzado blanco, corbata de seda del mismo tono y un lirio en el ojal. La novia apostó por lo contrario a la discreción: corpiño sin tirantes con escote en pico rematado por un fino borde de encaje, falda voluminosa de tul con larga cola y bordados florales, guantes largos de encaje a topos y un velo que ocupaba la nave entera. El peinado y el maquillaje fueron por otro camino —medio recogido, smoky eyes oscuro, labios nude y unos sencillos pendientes de perla—, en un contraste deliberado entre el vestido clásico y una estética casi rock.

La lista de invitados explica por qué la televisión pública había desplazado a una enviada. Entre quienes lanzaron el arroz a los recién casados fueron vistos el noruego Erling Haaland, compañero de Donnarumma en el Manchester City, acompañado por su pareja Isabel Haugseng Johansen; el histórico Paolo Maldini; el internacional Nicolò Barella; el entrenador Roberto Mancini, y hasta el presidente de la FIGC, Giovanni Malagò. La fiesta, precedida por una celebración la noche anterior, se trasladó después a la residencia Pettolecchia, en la Valle d’Itria, con cascadas de rosas blancas y el catering firmado por el restaurante bergamasco Da Vittorio.
El género que más se repite: matar a alguien en directo
El error de Rai 2 pertenece a una familia de gazapos que la televisión repite con una frecuencia incómoda: dar por muerto a quien está vivo. Suele ocurrir en el mismo escenario —una conexión en directo, con prisa, sobre un asunto que mezcla deporte y familia— y las consecuencias no siempre son una tarde de bromas en redes. Hace apenas un mes, la presentadora Argentina Florencia Peña dimitió en pleno directo después de anunciar por error la falsa muerte del padre de Messi, un desenlace mucho más severo para un fallo de naturaleza idéntica.
La diferencia entre un caso y otro está en el tono con el que el error aterriza. Aquí no había una noticia luctuosa mal verificada, sino una palabra sustituida por otra en mitad de una crónica costumbrista, y el protagonista estaba a pocos metros, vivo y a punto de casarse, con lo que la posibilidad de daño real era mínima. Por eso Italia se lo ha tomado a broma en lugar de pedir cabezas. Aun así, el episodio deja el mismo recordatorio de siempre para cualquier redacción: en un directo, la palabra que se elige mal no se corrige, se publica.
