La guerra por el control del bando de los concursos culturales ha estallado en los despachos de las grandes cadenas privadas. Coincidiendo con la reestructuración de su parrilla y el estreno en Antena 3 de AlaZ, la sorprendente prueba final destinada a sustituir de forma definitiva a la mítica rueda con las letras del abecedario, el grupo Atresmedia ha ejecutado una agresiva maniobra corporativa de contención. La compañía de San Sebastián de los Reyes ha firmado un contrato de exclusividad de un año de duración para blindar a al menos seis de los participantes más célebres y recordados del formato, impidiendo de forma fulminante su posible salto a las filas de Telecinco de cara al inminente lanzamiento de su propia propuesta de telerrealidad competitiva.
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Este lío empresarial surge a raíz del sorprendente movimiento ejecutado por Mediaset España, que logró adquirir los derechos de explotación materiales del formato original de la rueda al amparo del litigio judicial sobre la propiedad intelectual que mantenían las firmas internacionales MC&F e ITV. Sin embargo, el futuro concurso que prepara la cadena de Fuencarral ha encallado en trabas de marcas registradas, viéndose imposibilitado de utilizar la denominación El Rosco, un bando legal que sigue bajo el dominio de la multinacional británica ligada a la andadura de Roberto Leal.
Ante el temor a que la competencia decidiera nutrir su plantel de participantes recurriendo a los rostros más carismáticos surgidos de la pequeña pantalla, Antena 3 ha optado por blindar sus activos. Según ha desvelado en exclusiva el portal informativo YoTele, la cláusula firmada por este grupo de exconcursantes les veta de forma estricta para aparecer en cualquier formato televisivo ajeno a las marcas del grupo de San Sebastián de los Reyes hasta mediados del año 2027, dejando al bando de los programadores de Telecinco desprovistos de sus grandes reclamos populares para armar su estreno estival.
El valor comercial y mediático de los sabios de la calle
La trascendencia de este blindaje responde a la enorme popularidad digital y televisiva que los participantes adquieren tras permanecer durante numerosas jornadas consecutivas en antena. Nombres propios que forman parte de los antecedentes de la cadena como Rosa Rodríguez, Manu Pascual, Jero Hernández, Orestes Barbero, Lilit Manukyan o Paz Herrera se han asentado como auténticos activos comerciales, habiendo sido explotados con éxito por otras cadenas como televisión Española para vertebrar las tardes de su magacín de preguntas y respuestas El Cazador.
Con esta maniobra drástica en las plantas de contratación, Atresmedia pretende evitar la curiosa e incómoda estampa que se produjo durante la pasada campaña de verano. En aquel bando temporal, Rafa Castaño, tras embolsarse el millonario bote de la cadena, reapareció de forma fulminante en el ‘prime time‘ de la competencia liderando el espacio Agárrate al sillón. Aunque aquella rabieta de programación de Mediaset no logró inquietar los cimientos de la cuota de pantalla de Roberto Leal, la directiva de San Sebastián de los Reyes no está dispuesta a tolerar fugas corporativas similares mientras intentan consolidar la transición de su audiencia hacia las nuevas dinámicas de su juego estelar.
