La «reina del grito» del cine español está de vuelta, pero esta vez sus palabras resuenan con más fuerza que sus icónicos sobresaltos en pantalla. A sus 60 años, una Belén Rueda pletórica y sin filtros ha abierto las puertas de su intimidad en una entrevista para El País, donde no solo promociona su nueva incursión en el terror con ‘El vestido‘, sino que ajusta cuentas con un pasado marcado por silencios impuestos y miedos profesionales. La actriz, que acaba de soplar las velas de una nueva década vital, asegura encontrarse en un momento de libertad absoluta, dispuesta a alzar la voz tras años de «quitarse capas» de una educación que la hacía sentirse culpable incluso de situaciones de acoso.
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El regreso de Rueda al género que la consagró no es casual. En ‘El vestido’, una producción íntima que explora los miedos cotidianos como el maltrato y la separación, la intérprete comparte plano con un elenco reducido pero potente, donde destaca una presencia muy especial: su hija, Belén Écija. Trabajar juntas ha sido para la actriz un ejercicio de orgullo y una revelación, viendo cómo su heredera vuela sola en una profesión que, según confiesa, estuvo a punto de no abrazar por sus propias inseguridades juveniles.
El estigma de la edad y el ictus que ocultó por miedo
Belén Rueda no ha esquivado los temas más espinosos de su trayectoria. Recordó con lucidez cómo aterrizó en el cine de la mano de Amenábar en ‘Mar adentro’ cuando tenía 40 años, una edad en la que la industria le enviaba el mensaje de que «acababa de llegar pero ya se tendría que estar yendo». Esa presión por mantener una imagen de infalibilidad la llevó a tomar decisiones drásticas en el pasado, como cuando en 2019 sufrió un ictus y decidió mantenerlo en secreto por el pánico a que los productores dejaran de llamarla. «No lo conté porque pensaba que no me iban a contratar», admite ahora con la serenidad que da la veteranía.
Hoy, esa contención ha desaparecido. La actriz se muestra combativa frente a la realidad social y política, mostrando su desasosiego por la gestión de conflictos internacionales y la arbitrariedad del poder. Con varios proyectos en cartera y una serie recién rodada, Rueda demuestra que la pereza no entra en sus planes y que, frente a los miedos que nos gobiernan, ella ha elegido lidiar con ellos desde la palabra y la acción.
