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Corazón

Raquel Bollo destapa el infierno de Chiquetete en unas memorias llenas de golpes y adicciones

Pedro Serrano González
5 min 147

La empresaria Raquel Bollo rompe definitivamente su silencio en su nuevo libro de memorias titulado La vida después del ruido. A sus 50 años, la excolaboradora de televisión repasa el calvario que vivió durante sus ocho años de matrimonio junto al cantante Antonio José Cortés Pantoja, universalmente conocido como Chiquetete. Un relato durísimo donde la andaluza confiesa haber tocado fondo por culpa del maltrato físico, la manipulación psicológica y los graves problemas con el juego y las drogas del artista.

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La historia comenzó torcida desde el primer minuto. Raquel Bollo detalla en su autobiografía que apenas era una adolescente menor de 18 años cuando su camino se cruzó con el del cantante sevillano. Ella era una niña que no había tenido pareja y que escuchaba la música de la época, mientras que él ya rozaba los 45 años. El cortejo se alargó durante todo un verano hasta que la joven cayó rendida debido a los constantes detalles de un hombre que le doblaba la edad.

En aquellos momentos, la carrera musical del intérprete de grandes éxitos de los ochenta ya iniciaba un declive evidente. En el plano personal, su matrimonio con Amparo Cazalla hacía aguas por todas partes y los excesos dominaban su rutina en Sevilla. La joven decidió abandonar el instituto en 1994 y marcharse a vivir con él a un piso del barrio de El Tardón, en Triana, compartiendo techo con su suegra. Poco tiempo después se quedó embarazada, lo que precipitó los planes de pasar por el altar.

El enlace matrimonial se celebró el 1 de abril de 1995 en Sevilla. Bollo estaba embarazada de cinco meses de su hijo Manuel. Aquella jornada ya fue un anticipo del desastre emocional que vendría después. El artista la ignoró por completo durante la fiesta para atender a los invitados. No existió luna de miel ni noche de bodas. Mientras ella regresaba sola a la vivienda común, su flamante marido desapareció con un amigo y no volvió a dar señales de vida hasta pasados tres días.

El bote de pastillas y las palizas en Navidades

La convivencia se transformó de inmediato en una pesadilla diaria dominada por la ruina económica y las adicciones. El cantante se pasaba las mañanas, las tardes y las noches encerrado en las salas de bingo apostando el dinero que le quedaba. De hecho, cuando la diseñadora se puso de parto, el padre de su hijo se encontraba jugando. La fortuna cosechada en los años de gloria del flamenco se había esfumado por completo.

Las dificultades para llenar el carro de la compra obligaban a la joven a pagar a plazos con tarjetas comerciales o a pedir dinero prestado a sus familiares directos. Por el contrario, el músico conservaba un amplio patrimonio inmobiliario con viviendas en Los Remedios, Triana, Chipiona y locales comerciales que no servían para solucionar el día a día. El consumo de sustancias prohibidas dinamitó cualquier atisbo de normalidad, hasta el punto de que la esposa encontraba los estupefacientes ocultos encima del aparato de televisión de la casa.

«Pensé que la solución estaba en un bote de pastillas»

La desesperación empujó a la protagonista al límite del suicidio. En una ocasión intentó acabar con todo ingiriendo una gran cantidad de fármacos, pero la intervención de su tía Juli impidió la tragedia. Tras pasar por el hospital, inició un tratamiento psiquiátrico mientras las broncas continuaban. Durante una de las espantadas de su marido, que llegó a desaparecer quince días sin avisar, la empresaria perdió un bebé que estaba esperando.

El punto de inflexión definitivo ocurrió durante una Nochevieja, coincidiendo con la operación de Cáncer de la madre de Raquel. Tras recibir una paliza brutal que la dejó inerte en el suelo, su hijo Manuel la encontró incapacitada para moverse. En el hospital, los médicos activaron el protocolo judicial de oficio por malos tratos tras descubrir las lesiones reales.

El clan Pantoja como salvavidas en el peor momento

En medio de aquel entorno asfixiante, la figura de la tonadillera más famosa de España resultó fundamental para romper las cadenas del matrimonio. La madre de la artista, doña Ana, ya había tenido que intervenir en una ocasión anterior para frenar un brote violento del cantante originado por los excesos con las drogas.

Cuando la situación llegó a los tribunales y se formalizó la separación, la llamada de la cantante supuso un balón de oxígeno imprescindible para una mujer que carecía de recursos económicos para costearse abogados o mudanzas.

«Isabel Pantoja no es solo amiga, sino verdadera familia»

La diseñadora recuerda con enorme gratitud cómo la artista la tomó de la mano para sacarla de aquel infierno sevillano justo cuando su propio primo hermano estuvo a punto de matarla a golpes. La firma del divorcio posterior dio paso a una guerra en los medios de comunicación llena de titulares y testimonios cruzados que alargaron el sufrimiento durante décadas. Hoy, el panorama es radicalmente distinto para la empresaria, que planea su boda con el constructor Mariano Jorge Gutiérrez.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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