La excolaboradora de televisión Alejandra Rubio ha manifestado de manera tajante su absoluto desprecio ante la última broma pública realizada por el humorista Edmundo Arrocet. El veterano comediante de origen argentino-chileno reapareció ante los focos de la crónica social durante la celebración de los Premios Sancho Panza, una gala organizada por la Asociación del Humorismo Español en la que coincidió sobre el escenario con el periodista deportivo Pipi Estrada. En el preciso instante de hacerle entrega de un galardón, el cómico decidió lanzar un dardo envenenado dirigido a su antigua familia política al asegurar ante el micrófono que, si el destino no hubiese cambiado tanto en los últimos tiempos, se sentiría sumamente dichoso de entregarle ese premio a su yerno. La provocación hacía alusión directa al pasado sentimental de ambos con el clan de las Campos, un gesto vulgar que ha encendido de inmediato los ánimos de la nieta de la recordada comunicadora.
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La reacción de la hija de Terelu Campos no se ha hecho esperar en el universo digital, eligiendo los canales oficiales de la revista SEMANA para ejecutar un ataque directo y sin paliativos contra el comediante. Al visionar las imágenes del polémico discurso difundidas en los perfiles sociales de la cabecera escrita, la joven andaluza decidió publicar un comentario cargado de desprecio en el que calificaba de tonto al humorista, ironizando además sobre sus nulas capacidades profesionales en el sector del espectáculo. En sus propias palabras textuales, la colaboradora de televisión sentenciaba que hay que ser tonto pero con ganas, lamentando la actitud del exnovio de su abuela y asegurando con rotundidad que quedaba plenamente comprobado que como humorista no se ganaba la vida.

Lejos de amedrentarse por la oleada de críticas generada en las plataformas de internet, el propio periodista deportivo salió en defensa del comediante, justificando el polémico comentario bajo el amparo de la libertad creativa. El asturiano replicó al bando de los detractores manifestando de manera pública que el humor está reservado en exclusiva para las mentes inteligentes y descartando de forma tajante que las palabras pronunciadas sobre las tablas supusieran una falta de respeto hacia la memoria de la veterana periodista o hacia su propia expareja. El debate digital se ha polarizado de forma inmediata entre los lectores de la prensa del corazón, divididos entre quienes aplauden la ironía del chileno y quienes lo tachan de impresentable atrapado en el pasado.
El bando de los ex se alía en el plató de Fiesta
La sintonía entre los antiguos miembros del entorno familiar de las Campos se hizo más que evidente a lo largo del evento, donde el propio colaborador de Fiesta, el formato de fin de semana emitido en Telecinco, continuó el juego de su compañero de escenario. Al recoger la estatuilla, el asturiano agradeció con sorna el gesto, admitiendo ante el público asistente que jamás habría imaginado que la última pareja sentimental de María Teresa Campos terminaría entregándole un reconocimiento a él. El tertuliano aprovechó además para lanzar una pregunta al aire cuestionando si el humorista se habría atrevido a realizar semejante puesta en escena en caso de que la mítica presentadora de televisión continuara con vida, concluyendo su intervención enviando un beso al cielo en memoria de la que fuera una mujer maravillosa.
Esta complicidad sobre las tablas encendió los ánimos de los defensores del clan andaluz, provocando una airada reacción por parte del periodista Kike Calleja desde el plató de la cadena de televisión Mediaset. El comunicador arremetió duramente contra el comediante chileno, exigiéndole ante las cámaras que dejara descansar de una vez por todas la memoria de la matriarca y acusándolo de forma directa de seguir vivo en los medios de comunicación únicamente gracias al recuerdo de su extinta relación. Asimismo, le instó a dar explicaciones públicas sobre el paradero de su anunciado libro de memorias, sugiriendo con ironía si se le había terminado la tinta antes de llegar a la imprenta.
Acusaciones de cobardía y reproches en la intimidad
El contraataque del argentino-chileno no se hizo esperar, devolviendo el golpe al periodista madrileño con un reproche sobre sus vivencias íntimas en el domicilio de la presentadora. El comediante instó al tertuliano a dejar de hablar en nombre de la fallecida, asegurando con desprecio que durante los seis años en los que él residió de forma estable en la casa de la comunicadora jamás vio aparecer al reportero por las dependencias familiares. Una afirmación que pretendía desacreditar el bando de los defensores de la familia y cuestionar la veracidad de sus informaciones en televisión.
La réplica final por parte del colaborador de Vamos a Ver resultó fulminante, aclarando ante la audiencia de televisión que sus encuentros con la veterana periodista se producían de forma habitual en la residencia de Terelu Campos. Según desveló el propio comunicador, era en ese domicilio particular donde la presentadora buscaba refugio cada vez que el comediante decidía marcharse de viaje y dejarla sola. Para cerrar el conflicto, el periodista tildó de cobarde al humorista, asegurando de forma tajante ante la prensa escrita que solo se decide a romper su silencio y a plantar cara en los medios de comunicación cuando media un cheque o un beneficio comercial de por medio.
