Patricia Conde se sincera en una entrevista exclusiva para la revista ¡HOLA!, donde analiza su madurez emocional, su papel como madre de Lucas y sus próximos retos en la ficción. La presentadora marca un antes y un después en su trayectoria al revelar cómo ha logrado encontrar la paz lejos de las expectativas ajenas.
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La metamorfosis de un icono del entretenimiento

Llegó a Madrid desde su Valladolid natal con apenas 19 años para cumplir sus sueños. Desde entonces, su nombre ha sido sinónimo de la chispa más aguda de la televisión nacional, pero la Patricia que hoy ocupa los titulares es una mujer que, tras atravesar los altibajos propios de la vida, ha encontrado lo que define como su «mejor versión». En una charla profunda, Conde confiesa que se encuentra en un momento de «experiencia y conciencia», disfrutando de un camino que antes recorría a una velocidad distinta.
Este primer trimestre de 2026 ha sido para ella el periodo de recoger frutos sembrados el año pasado. Con una agenda que habitualmente echa humo, la actriz se encuentra ahora en una fase «activa y creativa», donde el entretenimiento sigue siendo su ADN, pero la ficción gana terreno de manera imparable. Su discurso destila una serenidad ganada a pulso, alejándose de la aprobación externa para centrarse en una autenticidad que considera su mayor éxito actual.
Entre cámaras, guiones y salud celular
El futuro inmediato de Patricia Conde no solo pasa por los platós, sino por el set de rodaje. Según ha revelado en la publicación mencionada, está a punto de comenzar la grabación de un programa y el rodaje de una serie, además de tener dos películas sobre la mesa que espera poder compaginar. «Me apetecen personajes más complejos y arriesgados. Me interesa explorar emociones nuevas: thriller, drama, personajes inspiradores o, por qué no, siniestros», afirma con rotundidad.
Pero su faceta como empresaria no se queda atrás. Patricia sigue al frente de Actiage, su plataforma médica especializada en antienvejecimiento celular. Para ella, cuidarse no es una cuestión estética para «verse más joven», sino una estrategia para mantener la energía necesaria. Su rutina diaria incluye alimentación consciente, ayuno intermitente, meditación y una suplementación enfocada en la salud celular que practica desde hace cuatro años.
El aprendizaje estoico de ‘El desafío’ y la apnea emocional

Uno de los puntos de inflexión más recientes en su vida pública ha sido su paso por el programa El Desafío. Para Patricia, esta experiencia ha sido «reveladora» e incluso «resucitadora», permitiendo que el público descubra su verdadera naturaleza: reflexiva, disciplinada y poco impulsiva. Durante cinco meses de duro entrenamiento, se recordó a sí misma que es física y mentalmente más fuerte de lo que imaginaba.
Especialmente emotivo fue su paso por la prueba de apnea, donde entendió que la verdadera lucha era consigo misma. La actriz explica que se refugió en el recuerdo de su abuelo, un hombre fuerte que le enseñó a luchar, para mantener la confianza bajo el agua. «La apnea no solo es aguantar la respiración bajo el agua: revela cuánto sufrimiento ha aprendido tu cuerpo a reconocer como familiar», reflexiona Patricia, demostrando una madurez que trasciende la pantalla.
La maternidad y el adiós al «príncipe azul»
En el ámbito personal, su prioridad absoluta es su hijo Lucas. Conde admite que en los últimos años ha elegido trabajar menos para estar más presente, una elección consciente que nunca ha visto como un sacrificio. Su estilo de crianza busca un equilibrio entre la calma y la firmeza, preparando a su hijo para la vida respetando quién es y protegiéndolo hasta que pueda hacerlo por sí mismo.
Respecto al amor, su visión ha evolucionado hacia un equipo de vida. Al ser preguntada sobre si cree en el príncipe azul, su respuesta es directa: «Creo en compañeros de viaje que formen un equipo». Para Patricia, el amor debe estar presente en todos los actos del día a día y no es una cuestión solo de pareja. Ha aprendido a proteger su energía y su hogar, diciendo «no» desde muy joven sin miedo a perder trabajos o personas, algo de lo que se siente muy orgullosa.
Un refugio basado en la gratitud

Patricia Conde encara este nuevo capítulo con la gratitud como mantra diario. Su refugio es la tranquilidad de su hogar y los planes sencillos, como leer o pasear. Con la mirada puesta en escribir guiones y explorar personajes complejos, se despide con un consejo que se aplica a sí misma frente al espejo: «Venga, podría ser peor… Sonríe y a vivir». Es el retrato de una mujer que ha entendido que no hay mayor triunfo que no perderse a una misma en el camino.
