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Corazón

Óscar Casas se cuela de incógnito en el Orgullo de Madrid para huir del foco tras su ruptura con Ana Mena: el plan secreto que nadie detectó

Pedro Serrano González
4 min 31

Mientras cientos de rostros conocidos se dejaban ver y fotografiar en la gran manifestación del Orgullo Lgtbiq+ de Madrid, uno de ellos logró exactamente lo contrario: pasar completamente inadvertido. Según ha desvelado Vanitatis, Óscar Casas se coló de incógnito en la celebración del pasado sábado sin que nadie lo fotografiara ni lo avistara en todo el recorrido, en un cuidadísimo plan secreto con el que el actor buscaba disfrutar de la fiesta sin alimentar el foco mediático que lo persigue en uno de los momentos más convulsos de su vida sentimental.

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Un desfile a la sombra, muy lejos de 2017

La imagen de este año contrasta de lleno con la que el intérprete protagonizó hace casi una década. En 2017, el menor de los Casas subió a la mítica carroza de Fulanita de Tal junto a su hermano Mario Casas, convirtiéndose en uno de los reclamos más celebrados del desfile. Esta vez, sin embargo, su presencia fue radicalmente distinta: sin familiares alrededor y arropado únicamente por su representante del ámbito de la publicidad, el actor supo moverse entre la multitud que recorrió la capital desde Atocha hasta la plaza de Colón sin dejar rastro alguno.

El detalle no es menor teniendo en cuenta que la cita reunió a centenares de caras conocidas —de la política a los grandes nombres del universo influencer—, todas ellas retratadas hasta el último gesto. Que un rostro tan reconocible como el suyo lograra esquivar por completo a cámaras y curiosos habla del empeño con el que quiso preservar su intimidad, en un momento en el que prefiere mantenerse alejado de los titulares y disfrutar de sus planes sin convertirse, una vez más, en protagonista involuntario de la crónica social.

La sombra de una ruptura muy comentada

Ese afán por el sigilo tiene una explicación de fondo. El intérprete atraviesa su etapa más expuesta a raíz de su ruptura con la cantante Ana Mena, con la que estaba a punto de cumplir dos años de noviazgo. Según la información publicada, la decisión se tomó «de mutuo acuerdo» y no responde a ningún condicionante dramático, sino más bien a la incompatibilidad de unas agendas cada vez más exigentes. Los compromisos profesionales de ambos —él inmerso en una película que llegará a los cines en 2027— fueron reduciendo sus tiempos en común casi al mínimo, hasta provocar un desgaste que terminó por pasar factura a la relación.

Lejos de cualquier atisbo de guerra abierta, la separación se ha resuelto con una discreción que ahora el actor parece decidido a mantener también en su día a día. De ahí que su paso camuflado por el Orgullo encaje a la perfección con la actitud de quien no quiere dar más pábulo del necesario a un asunto tan personal, y que ha optado por vivir sus salidas de la forma más anónima posible, aunque para ello tenga que renunciar a la exposición que en otros tiempos abrazó sin complejos.

Todos los focos, sobre ella

Mientras el hermano de Mario Casas opta por el perfil bajo, buena parte de la atención mediática se ha desplazado hacia su expareja. En las semanas posteriores a la ruptura, Ana Mena ha copado titulares por diversos frentes: desde su estreno de una lujosa vivienda en Las Rozas hasta un comentado y coqueto reencuentro con el tenista Carlos Alcaraz en Marbella, pasando por un emotivo momento sobre el escenario de un concierto en Valencia en el que llegó a quebrarse. Un contraste llamativo entre dos maneras de gestionar el mismo desenlace.

Con su discreto plan del pasado fin de semana, Óscar Casas deja claro por qué camino ha decidido transitar: el de la máxima cautela, lejos del ruido y de las especulaciones. Un movimiento que, paradójicamente, ha terminado convirtiéndose en noticia precisamente por lo bien que supo pasar desapercibido. Porque, en plena era de la sobreexposición, lograr no ser visto se ha convertido, para muchos rostros conocidos, en el verdadero lujo al alcance de muy pocos.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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