El presentador Jordi González ha confesado en el pódcast de Uri Sabat haber estado «técnicamente muerto» hace un año tras contraer una bacteria letal en Colombia. La infección lo mantuvo nueve semanas en la UCI, tres de ellas en un coma inducido del que despertó sin recuerdos debido a la falta de oxígeno cerebral.
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Un viaje de placer que se convirtió en una trampa mortal
Lo que comenzó como una estancia de desconexión en Santa Marta, Colombia, terminó convirtiéndose en el episodio más oscuro de la biografía de Jordi González. El comunicador ha relatado que, durante su estancia en el país sudamericano, empezó a experimentar síntomas que inicialmente no parecían presagiar un desenlace fatal: tos persistente, malestar general y una opresión asfixiante en el pecho.
Sin embargo, lo que parecía una afección respiratoria común era en realidad la acción de una bacteria extremadamente agresiva que le provocó una insuficiencia respiratoria grave. Ante el rápido deterioro de su salud, González tuvo que ser ingresado de urgencia, perdiendo la conciencia poco después de cruzar la puerta del hospital.
Nueve semanas entre la vida y la muerte
El relato de González en el pódcast de Uri Sabat describe una lucha médica contra el tiempo que se prolongó durante más de dos meses. El presentador permaneció un total de nueve semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), de las cuales tres transcurrieron en estado de coma inducido. Durante ese periodo, el equipo médico colombiano trabajó intensamente para identificar el antibiótico específico capaz de frenar una infección que, según los datos médicos locales, tiene una tasa de mortalidad del 87%.
La gravedad del cuadro clínico fue tal que el propio presentador se refiere a ese tiempo como un periodo en el que estuvo «técnicamente muerto». La falta de suministro de oxígeno al cerebro durante los momentos más críticos de la enfermedad le ha provocado una amnesia total sobre lo sucedido durante aquellas semanas. «No recuerdo nada porque no me llegaba oxígeno al cerebro», confesó con crudeza al recordar el momento en que despertó desorientado y rodeado de instrumental médico.
La ciencia como único asidero
Tras superar este trance, el presentador de televisión ha querido alejar su recuperación de cualquier interpretación mística o milagrosa. Con una visión pragmática y agradecida, ha atribuido su supervivencia exclusivamente al avance de la medicina y a la pericia de los profesionales que lo atendieron en Colombia. «Gracias a la ciencia y al equipo que me salvó la vida», subrayó González, consciente de que las estadísticas jugaban totalmente en su contra.
Este testimonio sale a la luz en un momento de madurez profesional para el comunicador, quien recientemente regresó a la cadena autonómica catalana TV3 tras casi tres décadas de ausencia. Su relato no solo sirve como una crónica de supervivencia personal, sino también como un recordatorio de la fragilidad de la salud ante patógenos que, en determinadas regiones, siguen representando una amenaza letal incluso para quienes cuentan con acceso a cuidados médicos de élite.
