Mientras todas las miradas de la prensa del corazón estaban puestas este domingo en el 70 cumpleaños de Isabel Pantoja, su hija Isa Pantoja ha decidido dirigir la atención hacia un asunto completamente distinto. La colaboradora ha compartido un vídeo en sus redes sociales narrando en primera persona una escena que presenció durante sus vacaciones en Marruecos, coincidiendo con la crisis migratoria que atraviesa Ceuta, y ha lanzado un llamamiento contra los mensajes de odio que ha generado el asunto. Un gesto que llega justo el día en que su madre cumplía años, y en el que, al menos públicamente, no ha habido ni rastro de una felicitación.
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Lo que Isa Pantoja vio en primera persona en Tánger

Isa Pantoja ha roto su silencio a la vuelta de unos días de vacaciones en Tánger junto a su marido, Asraf Beno, y sus dos hijos. «Quiero hablar de lo que yo he visto en primera persona», comenzaba diciendo la colaboradora en el vídeo, en el que relataba un episodio vivido el pasado jueves cuando se dirigía al apartamento junto a su hijo mayor. «Veníamos con mi hijo mayor y, justo cuando bajamos la montaña para ir al apartamento, vimos que subía muchísima gente andando. Se les notaba cansados, como que llevaban ya tiempo», recordaba, precisando que se trataba mayoritariamente de gente joven, aunque también había mujeres, niños e incluso bebés entre quienes caminaban por la carretera en dirección contraria.
La influencer reconoce que en un primer momento no entendía qué estaba ocurriendo. «Muchísima gente les pitaba y les daba ánimos. Me asomé por la ventanilla del coche y me dijeron algo que yo no entendí. Asraf me explicó que querían agua», compartió con su comunidad. Isa Pantoja y su familia decidieron entonces darles parte del agua que llevaban en el coche, un gesto ante el que, según relató, la gente no paraba de repetirles «Dios te bendiga». No fue hasta llegar al apartamento y conectarse a internet cuando comprendió el contexto real de lo que acababa de presenciar: «Cuando llegué a casa y puse el wifi, comencé a leer las noticias y ahí fue cuando me enteré de lo que había sucedido», explicó, antes de mostrar también su preocupación por los vecinos de la ciudad autónoma: «Me dan mucha pena los ceutíes porque al no poder salir por la avalancha de personas debe ser horroroso. No poder salir a la calle porque no sabes lo que puede pasar».
El llamamiento de Isa Pantoja contra los mensajes de odio
Más allá del relato de lo vivido, Isa Pantoja quiso emplear buena parte de su mensaje para hacer un llamamiento directo contra la polarización que el asunto ha generado en redes sociales. «Dejemos de esparcir mensajes de odio y racistas. Dejemos de culpabilizar al más débil. Se puede exigir una buena gestión de fronteras sin deshumanizar, porque antes de todo somos personas», afirmó de manera contundente. La colaboradora fue más allá al señalar hacia dónde, a su juicio, debería dirigirse el foco de la exigencia: «Culpar a las personas que menos poder tienen no es la solución; hay que exigir responsabilidades a quienes realmente toman las decisiones importantes».
Isa Pantoja quiso además dejar claro que su intención no era alimentar el enfrentamiento entre posturas. «Al final es gente que viene desesperada, que quiere comida y agua. Y no hablo de mil personas, hablo de un montón. Merecen vivir con seguridad y protección», añadió, insistiendo en que su reflexión no buscaba señalar culpables entre los propios afectados por la crisis. Un posicionamiento que, viniendo de una figura habitualmente alejada de pronunciamientos de este tipo, ha sorprendido a parte de su comunidad, más acostumbrada a verla compartir el día a día de su familia y sus viajes que reflexiones sobre asuntos de actualidad que trascienden lo estrictamente personal.
El silencio hacia su madre en un día señalado

Lo que más ha llamado la atención de sus seguidores, sin embargo, no es tanto el contenido del mensaje como el momento elegido para compartirlo. Este domingo, mientras la práctica totalidad de la prensa del corazón centraba su atención en el 70 cumpleaños de Isabel Pantoja, en las redes sociales de su hija no ha habido ni rastro de una felicitación pública hacia la tonadillera. Isa Pantoja ha preferido utilizar su cuenta para hablar de la crisis migratoria vivida de cerca durante sus vacaciones, dejando en el aire, al menos de cara a la galería, cualquier gesto público hacia su madre en una fecha tan señalada como la del cumpleaños que marca sus siete décadas de vida.
La relación entre madre e hija continúa siendo una incógnita para el público. Aunque en los últimos meses había parecido producirse un cierto acercamiento, a tenor de algunas declaraciones de Isa Pantoja en plató de televisión, lo cierto es que la distancia entre ambas sigue siendo evidente de puertas para afuera, y este domingo ha vuelto a quedar patente con la ausencia de cualquier mensaje público de felicitación en un día en el que sí se han prodigado los gestos de otros miembros del clan, como su prima Anabel Pantoja.
Un patrón de silencio que ya se repitió con su hermano
El gesto de esta hija de Isabel Pantoja no es, además, un caso aislado dentro de la dinámica familiar de los últimos meses. Isa Pantoja ya guardó un silencio similar durante su reciente viaje a Tánger respecto al segundo ictus sufrido por su hermano Kiko Rivera, documentando en sus redes cada actividad de las vacaciones —carreras en karts, guerras de pistolas de pintura con sus hijos, la gastronomía local— sin dedicar una sola mención a la salud de su hermano ni a su recuperación en Sevilla. No era, de hecho, la primera vez que optaba por ese silencio ante un revés de Kiko Rivera: cuando se confirmó el ictus, zanjó entonces la conversación diciendo que se iba a la playa y reapareció minutos después en Instagram centrada por completo en su vida familiar.
Esa pauta de distancia se enmarca en una relación entre los dos hermanos que lleva meses evidentemente deteriorada, desde el rifirrafe de junio por el reparto de varios objetos personales de Paquirri, cuando Kiko Rivera llegó a comparar a su hermana con «una cuchara» a la hora de opinar sobre las decisiones familiares. El contraste entre las dos ramas del clan —la reconciliación visible entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja tras años de distancia, frente al silencio que Isa Pantoja mantiene tanto con su hermano como, ahora, con su madre en un día tan simbólico— se repite así por enésima vez en el último año, sin que ninguna de las partes haya explicado públicamente los motivos concretos de una distancia que, a la vista de lo ocurrido este domingo, sigue lejos de resolverse.
