Alessandro Lequio se ha sumado a la corriente crítica liderada por Donald Trump contra la reciente actuación de Bad Bunny en la Super Bowl 2026. A través de un contundente análisis en sus redes sociales, el italiano ha cuestionado no solo la calidad artística del puertorriqueño, sino la idoneidad de un espectáculo íntegramente en español para la gran cita del deporte estadounidense. Para Lequio, la puesta en escena careció de «emoción» y respondió más a una estrategia de reivindicación política que a un verdadero concierto musical.
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El histórico intermedio de la Super Bowl 60, seguido por más de 135 millones de personas, sigue dividiendo a la opinión pública internacional. A pesar del éxito de audiencia, Alessandro Lequio se ha mostrado implacable con el artista de Puerto Rico, asegurando que su propuesta dista mucho de lo que él considera arte. “No entiendo la música de Bad Bunny. O mejor dicho: para mí eso no es música”, ha sentenciado el colaborador, comparando este fenómeno con la «no música» que él mismo percibía en el punk o el rock duro durante su juventud.
Lequio ha ido más allá de la crítica sonora, describiendo un ambiente gélido en el estadio durante la actuación del «Conejo Malo». Según su percepción, basada en los documentos gráficos del evento, el público se encontraba en un estado de desconexión absoluta: “El ambiente era el mismo que en una sala de espera: miradas perdidas y cero emoción. Daba la sensación de que nadie entendía una palabra de lo que balbuceaba el ‘cantante’”.
Sintonía con Trump en la crítica al idioma y al mensaje
La postura de Lequio guarda una estrecha relación con las declaraciones de Donald Trump, quien tildó el espectáculo de «terrible» y una «afrenta a la grandeza de Estados Unidos». El italiano coincide en que el idioma oficial de la Super Bowl debería haber sido el inglés y destaca que la única calidad musical real de la noche la aportó Lady Gaga.
“Todo lo demás pareció menos arte y más mensaje político disfrazado, con destinatario claro: Trump y compañía. Tal vez no era un concierto, tal vez era un comunicado”, añade Lequio. El colaborador insiste en que ni siquiera los propios jugadores de la NFL sabían nombrar una sola canción del artista premiado con tres Grammys, lo que para él evidencia una falta de calado real en la cultura estadounidense.
La «intoxicación» musical de una nueva época
Fiel a su estilo provocador y sin filtros, Lequio concluye que, aunque «cada cual es libre de intoxicarse con lo que quiera», lo vivido en el intermedio musical fue un error de concepto. Para el italiano, el hecho de que el espectáculo fuera prácticamente íntegro en español y con un marcado carácter reivindicativo latino empañó lo que debería haber sido, ante todo, un evento de entretenimiento masivo para el estándar americano.
