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Corazón

Alejandra Rubio destapa lo que gana con su primera novela y denuncia que ni así podría comprarse una casa en Madrid

Pedro Serrano González
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Alejandra Rubio destapa lo que gana con su primera novela y denuncia que ni así podría comprarse una casa en Madrid

Alejandra Rubio vive de alquiler en un piso de dos habitaciones junto a su pareja, su hijo, un perro y dos gatos, y asegura que ni con el sueldo que gana podría permitirse comprar una vivienda en Madrid. Lo ha contado en una entrevista recogida por Informalia en la que ha repasado, sin filtros, el estreno de su primera novela, Si decido arriesgarme, la maternidad que afronta por segunda vez y el peso de haber nacido, según sus propias palabras, condenada a ser famosa por ser nieta de María Teresa Campos e hija de Terelu Campos.

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«No puedo comprar una casa ni de coña»

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El tramo más contundente de la entrevista llega cuando Alejandra Rubio rompe con la idea de que su apellido la sitúa en una posición económica desahogada. «La gente piensa que soy rica y es mentira. Ya me gustaría», asegura, antes de detallar su situación real: vive de alquiler con su pareja, Carlo Costanzia, su hijo, un perro y dos gatos. Sobre la posibilidad de dar el salto a la propiedad, no deja lugar a dudas: «No puedo comprar una casa ni de coña y los precios son tan abusivos que ni aunque tuviera el dinero para alquilar un piso más grande lo pagaría. Me da vergüenza lo que está haciendo la gente. Están robándonos y se permite».

Esa denuncia sobre el mercado inmobiliario llega en un momento personal delicado: Alejandra Rubio afronta su segundo embarazo, de nuevo junto a Carlo Costanzia, y reconoce que la maternidad repetida la ha convertido en blanco de comentarios que le han dolido especialmente. «Se han dicho cosas tan feas sobre mí por quedarme embarazada que eso sí me ha hecho daño», denuncia, recordando frases como que «se queda preñada a los 15 minutos» o que es una coneja porque «no para de tener hijos para que se hable de ella». Lo que más le pesa, subraya, es que esos comentarios los pronuncien otras mujeres en televisión: «Estoy asqueada de ese entorno en el que me he movido».

Una novela de la que sabía que «se va a montar lío y va a haber odio»

La entrevista nace del estreno de Si decido arriesgarme, su primera novela, con la que Alejandra Rubio ha dado un paso más en su carrera pese a saber de antemano cómo iba a recibirse. «Lo tenía muy claro desde que empecé a escribirla. Sé que haga lo que haga se va a montar lío y va a haber odio. No ha sido nada sorprendente», asegura, satisfecha pese a todo con la respuesta editorial: «Yo estoy muy contenta, desde la editorial me transmiten que se ha vendido y el resto me da igual». Para ella, la escritura no es un capricho reciente sino un hábito de toda la vida: «Es una forma de expresión que me ha servido durante toda mi vida para poner las ideas en orden. Soy menos de hablar y más de escribir. Creo que me expreso mejor así».

Consciente de que muchos la señalan como una nepo baby, defiende que la oportunidad de publicar no llegó por su apellido: «No me han ofrecido publicar por ser una Campos, sino porque soy una persona que lee mucho y lo saben. Hay mucho famoso que escribe y no lee». Le molesta, admite, que quienes se ríen de su faceta de escritora sepan perfectamente cuál es su relación real con los libros: «Son los mismos que se ríen de que haya escrito una novela, pero saben que he ido al trabajo con un libro toda mi puñetera vida». En su casa, bromea, los ejemplares ya no caben: «En mi casa solo hay libros y Carlo dice que no puede más y que, como entre uno más, me voy a vivir al trastero».

«Estaba condenada a ser famosa desde el día que nací»

Alejandra Rubio también reflexiona sobre el peso de pertenecer al clan Campos. Reconoce que, mirando atrás, quizá no habría elegido meterse en televisión: «En aquel momento pensé que era lo que me ofrecía una mejor vida. Probablemente hoy hubiera tomado otra decisión y no hubiera entrado en ese circo, pero tampoco me voy a fustigar por lo que decidí hace años». Pese a ese matiz, insiste en que jamás tuvo margen real de elección: «Nunca he estado fuera del show ni he tenido la opción de estarlo. Si no me hubiera dedicado a la tele, me habrían sacado de otra forma en los programas y en las revistas. La opción de no ser famosa nunca ha estado en mis manos. Estaba condenada a ser famosa desde el día que nací y lo voy a seguir siendo toda la vida».

Sobre su abuela y su madre, admite que ninguna de las dos entendería del todo la televisión que ella misma ha vivido: «Mi abuela no vivió este tipo de televisión y le horrorizaría. Y mi madre tampoco lo entiende del todo porque ha estado bastante más valorada de lo que yo voy a estar nunca». Asume que la comparación la perseguirá siempre —»toda la vida voy a tener que aguantar que piensen que estoy aquí por ser nieta e hija»—, aunque reivindica su propio recorrido: «Creo que ya llevo unos cuantos años trabajando como para que sigan constantemente con ese ataque fácil». Alejada ya de los platós, asegura sentirse mejor: «En la tele no me ha protegido nadie, pero tampoco lo he buscado. Solo quiero que se me trate como una más y nunca se ha hecho». El balance editorial que ella misma pinta de satisfactorio, en cualquier caso, choca con los números que trascendieron semanas atrás, cuando este periódico contó que la novela apenas había vendido 487 ejemplares en su segundo mes en librerías y no llegaba a cubrir gastos, según las cifras que trascendieron entonces.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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