El panorama musical español asiste a un cruce de reproches definitivo en el seno de uno de los grupos más emblemáticos del pop estatal. Nacho Mañó, guitarrista y líder histórico de Presuntos Implicados, ha emitido un extenso y contundente comunicado para defenderse de las declaraciones de la que fuera vocalista de la formación durante los últimos diecisiete años, Lydia Rodríguez, quien recientemente anunció su salida denunciando un escenario de supuesto acoso y trato vejatorio continuado del que hacía partícipes a sus antiguos compañeros de escenario.
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El detonante de este pronunciamiento público radica en el profundo malestar que las acusaciones de la cantante han generado en el plano personal y profesional del músico valenciano. El bajista y productor musical ha manifestado de entrada el gran dolor familiar y el perjuicio irreparable que supone ver su nombre vinculado en tertulias televisivas y cabeceras de prensa a términos de extrema gravedad delictiva. En sus propias palabras, el artista ha recalcado que estas conductas son situaciones en las que, honestamente, nunca ha incurrido ni tolerado a lo largo de toda su trayectoria.
Para desmontar el relato de la vocalista, el guitarrista ha querido matizar la cronología de los hechos y la situación contractual de la banda, desmintiendo de forma categórica que la marcha de la intérprete sea un suceso del presente motivado por estas supuestas desavenencias. El compositor ha recordado que el final definitivo de la actividad del trío musical se anunció formalmente el 21 de enero de 2021 a través de una nota oficial que fue consensuada y firmada de mutuo acuerdo por los tres integrantes de la formación, poniendo fin a un proyecto que llevaba años en vía muerta.
El drama familiar como escudo ante el acoso por peso

Uno de los puntos más sensibles del escrito aborda las acusaciones de supuesta complicidad u omisión ante las burlas físicas que la cantante afirma haber padecido en la industria. El productor ha confesado que esta acusación le afecta de una forma especialmente dolorosa debido a una dura vivencia de su entorno más íntimo. El músico ha revelado que una de sus hijas sufrió un episodio severo de acoso por sobrepeso en su juventud, una circunstancia que derivó en un cuadro clínico depresivo complejo que la joven sigue combatiendo a día de hoy mediante terapia psicológica y asistencia médica especializada.
Esta realidad familiar, de la que asegura que la propia demandante tenía constancia, ha sido el argumento esgrimido por el líder de la banda para certificar la extrema sensibilidad y el respeto absoluto con el que en su hogar se abordan siempre este tipo de problemáticas. El veterano artista ha incidido en que su comportamiento hacia la cantante madrileña siempre estuvo guiado por la empatía, el respaldo incondicional y el respeto mutuo, abriéndole incluso las puertas de su domicilio particular en los momentos de flaqueza personal.
Apoyo discográfico y las razones de la ruptura total
La relación profesional entre las partes comenzó en el año 2007, cuando la solista se incorporó a la marca musical tras la traumática salida de la vocalista original de la banda, Sole Giménez. En aquel momento, según relata el guitarrista, se selló un pacto mercantil a tres bandas en régimen de total igualdad de beneficios y pérdidas. El compromiso contemplaba una duración mínima de diez años con cláusulas de penalización por abandonos unilaterales, un blindaje que el grupo adoptó para evitar repetir crisis pasadas y asegurar la estabilidad de la nueva etapa.
El comunicado resalta que el soporte del grupo hacia la nueva integrante fue total, incluso desafiando los criterios comerciales de su propia empresa de discos. Tras los discretos resultados comerciales del primer álbum conjunto, titulado «Será», la multinacional discográfica sugirió a los miembros fundadores prescindir de la cantante. Lejos de acatar la recomendación, los músicos mantuvieron su apuesta y sacaron adelante dos trabajos de estudio adicionales. Los problemas reales de convivencia no surgieron por cuestiones artísticas, sino a finales del año 2020, cuando los seguidores del conjunto alertaron de la publicación de cierto contenido en redes sociales por parte de la vocalista que los fundadores consideraron perjudicial e inapropiado para el legado comercial de la marca.
El posicionamiento de Sole Giménez reabre viejas heridas

La crisis interna del grupo musical ha adquirido una dimensión mayor tras la irrupción de la intérprete original de la formación, Sole Giménez, quien ha saltado a la palestra mediática para posicionarse de forma nítida en el conflicto. La emblemática voz de la banda no solo ha trasladado su apoyo público a la última vocalista tras leer sus quejas, sino que ha reconocido abiertamente ante los medios de comunicación que toda esta situación ha vuelto a despertar en ella recuerdos traumáticos del pasado y de las dinámicas de trabajo que la obligaron a bajarse del proyecto en el año 2006.
Frente a este movimiento, el compositor ha preferido mostrar cautela y marcar distancias de forma evidente, asegurando de manera tajante en su escrito de réplica que no existe ningún punto de unión ni paralelismo real entre las circunstancias que envolvieron la tormentosa salida de la cantante original hace dos décadas y el escenario de reproches actual. El músico ha cerrado su defensa agradeciendo las numerosas muestras de afecto privado que está recibiendo y se ha emplazado a un futuro próximo para desgranar detalladamente los verdaderos motivos que causaron la disolución de la formación original.
