Según adelanta Vertele, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha declarado al productor José Luis Moreno responsable subsidiario de una deuda fiscal de 1,2 millones de euros de Alba Adriática, la productora que estuvo detrás de Aquí no hay quien viva, y de otros 413.000 euros de Kultuperalia, en dos sentencias que dan la razón a la Agencia Tributaria y que todavía pueden recurrirse ante el Tribunal Supremo.
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Alba Adriática acumula la deuda más alta, con Moreno como administrador único

Entre las dos sociedades, las deudas tributarias que los jueces cargan al productor suman 1,6 millones de euros. La más voluminosa corresponde a Alba Adriática, de la que Moreno es administrador único y que firmó, además de esa comedia de vecinos, títulos como La que se avecina entre 2007 y 2010, Noche de fiesta o Escenas de matrimonio. La segunda, de algo más de 413.000 euros, agrupa 11 reclamaciones de IVA dirigidas a Kultuperalia, la empresa propietaria de los estudios donde se grabaron algunas de esas series. La responsabilidad subsidiaria obliga a Moreno a pagar al fisco con su patrimonio cuando las sociedades no puedan hacerlo por haber sido declaradas insolventes o estar en concurso de acreedores.
La Agencia Tributaria ordenó por primera vez que el productor asumiera de su bolsillo esas deudas a principios de 2021, poco antes de su detención por orden de la Audiencia Nacional. Los inspectores concluyeron que todas sus empresas contribuían de algún modo a su actividad profesional, que algunas compartían domicilio fiscal y social y que no todas hacían frente a sus obligaciones con Hacienda. Los documentos del expediente hablan de insolvencia y de «embargos infructuosos», y atribuyen a la gestión del entramado societario de Moreno el objetivo de que las deudas fiscales no llegaran a cobrarse. Varias de esas sociedades figuraron hace una década en la lista de morosos de Hacienda, de la que hoy ya no forman parte.
Moreno alegó «infortunios del comercio» y los jueces apreciaron facturación cruzada

El productor recurrió esa decisión con el argumento de que no existía un plan para eludir los pagos, sino «una empresa que ha ido mal» o «circunstancias habituales en el mercado, infortunios del comercio». Su defensa sostuvo asimismo que años de inspecciones tributarias no habían encontrado irregularidades en ese sentido. El tribunal madrileño, que ha resuelto los dos asuntos por la vía contencioso-administrativa, ha respaldado a la Agencia Tributaria y ha confirmado su condición de responsable subsidiario, apoyándose en la «facturación cruzada» entre las sociedades del productor y en un «impago sistemático de deudas». Las dos sentencias admiten todavía recurso de casación ante el Supremo.
Kultuperalia, declarada «fallida» en febrero de 2021, es propietaria de diez naves industriales en la localidad de Moraleja de Enmedio que Moreno ha utilizado para sus rodajes y que también se alquilan. Según el TSJ de Madrid, a la empresa se le han llegado a ejecutar hasta seis embargos, pero las naves no han podido ser requisadas porque están hipotecadas a favor de Bankia. La sociedad aparece igualmente en la causa penal de la Audiencia Nacional, donde el juez instructor menciona en varias ocasiones operaciones dirigidas a ocultar sus bienes para que Hacienda no pudiera embargarlos.
La operación Titella, a la espera de que se abra juicio oral
Las dos sentencias se refieren solo a las deudas fiscales de esas sociedades, vinculadas a su actividad en televisión, y se han tramitado al margen de la causa penal que la Audiencia Nacional mantiene abierta desde hace más de un lustro. Moreno, detenido en junio de 2021, sigue imputado en la Operación Titella, acusado de liderar un fraude masivo, y el procedimiento se acerca a la apertura de juicio oral a la espera de que la Fiscalía presente su escrito de acusación, después de que lo hayan hecho ya varios de los bancos presuntamente perjudicados, no todos por el conjunto de delitos que le atribuye el juez.
En el auto de procesamiento que dictó hace un año, el instructor describe una «organización criminal de extraordinaria complejidad» nacida en 2017, que obtenía dinero de bancos, entidades públicas de financiación e inversores privados para hacerlo desaparecer después mediante una «rueda o cabalgada de pagarés», entre otros sistemas. Entre las entidades presuntamente engañadas figuran el BBVA, Bankia y Bankinter. Según el juez, el productor formaba parte de un «primer nivel» junto a otras dos personas, una de ellas fallecida recientemente, en el que su nombre servía de «tarjeta de visita» para conseguir financiación y proyectos, además de aportar sociedades al entramado. Desde 2018, el auto le atribuye haber engañado a un socio argentino al que habría endosado sobrecostes de más de 12 millones de euros mediante una «facturación fraudulenta» en proyectos audiovisuales.
El productor presentó en septiembre de 2025, en un festival de series, Toma, Moreno, una docuserie autobiográfica de cuatro capítulos en la que repasa en primera persona sus éxitos televisivos y sus causas judiciales. En marzo reapareció en el estreno de Torrente presidente, cuando trascendió que negociaba su vuelta con Mediaset y la BBC, y su mansión de Boadilla del Monte salió a subasta.
