La directiva de Mediaset España evalúa el futuro de Hay una cosa que te quiero decir tras cosechar un insostenible 8,8% de ‘share’, una crisis que asfixia los presupuestos de la cadena y que podría acelerar el proceso de salida de Jorge Javier Vázquez adelantado en exclusiva por Vibras en Corte.
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Las siete entregas pendientes de rodaje penden de un hilo en Fuencarral
La viabilidad de las noches de los sábados en el canal principal de Mediaset ha entrado en una fase de máxima gravedad. Según han confirmado fuentes ligadas a la compañía en exclusiva para Vibras en Corte, la directiva del grupo audiovisual se encuentra a un paso de decretar la cancelación definitiva de Hay una cosa que te quiero decir. El detonante de este movimiento de urgencia ha sido el escueto 8,8% de cuota de pantalla cosechado este fin de semana, un registro que los ejecutivos consideran totalmente inasumible para la franja de máxima audiencia de la cadena.
El contrato de producción estipulaba un total de trece entregas iniciales pactadas con la productora Bulldog TV. Hasta la fecha se han emitido dos capítulos de la temporada de la tanda de seis entregas que ya se encontraban previamente grabadas en la recámara. La jornada de este lunes se presenta como un día clave en los despachos de Fuencarral: los gestores decidirán con casi toda seguridad la paralización inmediata de las siete grabaciones restantes que quedan por rodar para completar el paquete pactado. Respecto a la retirada definitiva del formato, la cúpula esperará a observar el rendimiento de las audiencias en sus dos próximas emisiones antes de ejecutar el desguace definitivo si las cifras se mantienen en la misma línea o empeoran.
Los elevados cachés de Bulldog TV dinamitan la paciencia de la cúpula
La drástica maniobra de los directivos responde a una pura lógica de rentabilidad financiera, ya que el espacio de testimonios no resulta un producto precisamente barato para los presupuestos de la cadena privada. Según ha podido conocer en exclusiva este medio digital, el formato destaca por unas tarifas de contratación sumamente elevadas en el sector, donde ningún invitado de relevancia percibe menos de 20.000 euros por su participación en el plató.


En las plantas nobles de Fuencarral se tienen muy presentes los desorbitados cachés de 35.000 euros abonados en entregas anteriores a personajes como Rosa Benito o Amador Mohedano, unas cifras que, ante la evidente fuga de espectadores, se han vuelto completamente indefendibles.
Este nuevo bache en el horario estelar se suma al progresivo enfriamiento de la marca personal del presentador estrella que ya adelantó Vibras en Corte tras anunciarse la supresión veraniega de El Diario de Jorge. A pesar de que Alberto Carullo, Director General de Contenidos de Mediaset España, intentó capear el temporal alegando que el magacín vespertino simplemente se tomaba un «descanso estival», los antecedentes de la franja desmontan la versión oficial. El verano anterior, el espacio diario se mantuvo en emisión ininterrumpida recurriendo a Cristina Lasvignes como presentadora sustituta, lo que confirma que la retirada de sus formatos actuales responde a una estrategia coordinada de desmantelamiento de sus proyectos en pantalla.
Los tres millones de ficha anual aceleran la dolorosa salida en 2027
La concatenación de tropiezos en los índices de audiencia no hace más que justificar de cara a la galería la trascendental decisión empresarial revelada en estricta exclusiva por este periódico. Los nuevos gestores de Mediaset España han resuelto firmemente no ofrecer ninguna propuesta de renovación al comunicador catalán una vez que expire su actual vinculación contractual en el mes de julio del próximo año 2027, salvo sorpresa mayúscula. Las actuales políticas de recortes del holding televisivo impiden sostener los tres millones de euros de ficha anual que el conductor de Badalona tiene asegurados.
Esta millonaria vinculación legal representa el último gran blindaje económico heredado de la recordada era de Paolo Vasile. El exconsejero delegado del grupo y amigo personal del presentador de Sálvame selló estas ventajosas condiciones antes de abandonar de forma definitiva su puesto directivo. El colapso en los índices de audiencia de una de sus principales apuestas nocturnas acelera de forma notable un proceso de desgaste que podría anticipar el final más amargo para un rostro que es historia viva de la comunicación en nuestro país.
