La cantante malagueña Nuria Fergó vuelve a sonreír en el plano sentimental tras un año marcado por la adversidad personal y el naufragio de sus planes matrimoniales. Según se ha desvelado en el programa de televisión Fiesta, el espacio vespertino de Telecinco conducido por Emma García, la artista mantiene un discreto noviazgo desde hace aproximadamente cuatro meses con el productor audiovisual de origen italoargentino Claudio Bruno. Este giro radical en su vida llega después de un periodo especialmente sombrío en el que la intérprete tuvo que afrontar la dolorosa pérdida de su progenitor y la posterior cancelación de su compromiso de boda con el empresario Juan Pablo Lauro, conocido también en la crónica social por haber sido el marido de Irene Villa. La chispa entre la cantante y su nueva pareja surgió a raíz de una colaboración estrictamente profesional en la que el productor contrató los servicios de la andaluza, derivando el trato laboral en una estrecha relación sentimental que ya es conocedora por el círculo íntimo y familiar de la artista.
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El encargado de poner sobre la mesa los detalles de esta nueva ilusión ha sido el reportero Omar Suárez en el plató de Fiesta, asegurando de manera tajante que el entorno de ambos confirma el excelente momento que atraviesan. Las agendas laborales de la cantante y el productor se cruzaron hace unos meses por motivos de producción en la industria del cine y la televisión, sector donde el empresario italoargentino desarrolla su actividad comercial. Lo que inicialmente se planteó como un proyecto de trabajo derivó de forma paulatina en un noviazgo sólido que se ha mantenido bajo un estricto blindaje mediático durante casi un tercio de año.
La propia artista, inmersa en la promoción de su último trabajo discográfico titulado Si decides no volver, ya había dejado caer de forma velada su predisposición a enamorarse de nuevo, sin desvelar que el productor ya formaba parte de su rutina diaria. En sus propias declaraciones, manifestaba una filosofía de vida muy marcada por el carpe diem al asegurar que nunca se ha cerrado a las bondades del amor debido a la brevedad de la existencia. La intérprete andaluza explicaba de forma pública su manera de afrontar las relaciones con naturalidad, asegurando que se deja llevar y disfruta intensamente de todo lo bello que le depara el destino, una postura que ahora cobra todo el sentido del mundo tras confirmarse la identidad de su nuevo acompañante.
El amargo final de su historia con Juan Pablo Lauro

Este nuevo horizonte sentimental se edifica sobre las cenizas de un año 2025 que resultó demoledor para la exconcursante de televisión. En septiembre de 2023, la cantante anunció a bombo y platillo su compromiso matrimonial con Juan Pablo Lauro tras una idílica petición de mano celebrada en la Torre Eiffel de París. La pareja, que llegó a convivir bajo el mismo techo formando una estructura familiar integrada junto a los hijos de ambas partes, proyectaba una solidez que hacía presagiar un inminente paso por el altar de la mano de la revista de cabecera del sector.
Sin embargo, el enlace jamás llegó a materializarse y las alarmas saltaron de forma definitiva cuando ambos confirmaron su separación unilateral. Ante las preguntas insistentes de la prensa escrita sobre la cancelación de la boda, la andaluza restó trascendencia institucional al asunto aclarando que es sumamente complejo posponer una fecha que jamás estuvo fijada de manera oficial en el calendario. El desgaste de la convivencia y el cambio paulatino en los sentimientos mutuos, sin que mediara un conflicto explícito o terceras personas, abocaron la relación a un punto de no retorno. A pesar de la ruptura del compromiso, la intérprete ha manifestado de forma reiterada su gratitud hacia el empresario de origen argentino, asegurando que la experiencia compartida le sirvió para profundizar en su propio autoconocimiento y madurez personal, asumiendo el final como el cierre natural de una etapa preciosa.
Las viejas heridas de su primer matrimonio en los juzgados
El historial sentimental de la artista cuenta con antecedentes de gran intensidad que ella misma se encargó de desgranar recientemente en el formato de televisión Madres: desde el corazón, un espacio de entrevistas conducido por la periodista Cruz Sánchez de Lara y emitido en la plataforma digital Mediaset Infinity. En dicho altavoz, la cantante rememoró las sombras de su extinto matrimonio con el empresario mallorquín José Manuel Maíz, con quien contrajo nupcias en el año 2010 en el emblemático Palacio de la Almudaina de Mallorca. Aquella unión se disolvió de forma fulminante apenas catorce meses después del enlace y tan solo diez días después de que la artista diera a luz a su única hija, Martina.
El proceso de separación posterior derivó en un durísimo litigio en los juzgados por la Custodia de la menor, un episodio que la malagueña recuerda como uno de los mayores reveses de su existencia. En el marco legal de aquella batalla judicial, la cantante llegó a ser señalada por presuntamente haberse llevado a la recién nacida del domicilio familiar sin el consentimiento paterno, una acusación que se vio obligada a desmentir con vehemencia en las instancias judiciales competentes. La intérprete confesó haber vivido momentos de absoluta flaqueza en los que dudó de sus propias fuerzas, pero la determinación de ofrecerle a su hija un entorno idóneo la impulsó a litigar hasta el final, asumiendo desde entonces el rol de madre soltera en lo que respecta a la crianza y la educación diaria de la joven, que en la actualidad se encuentra a las puertas de cumplir los quince años de edad.
Un horizonte de estabilidad comercial y personal
Tras el torbellino judicial del pasado y los sinsabores del último año, la llegada del empresario cinematográfico representa un remanso de paz en la trayectoria de la andaluza. El entorno familiar de la cantante ya ha tenido la oportunidad de conocer formalmente al productor, un paso que evidencia la seriedad de un noviazgo que avanza con pies de plomo pero sin intenciones de ocultarse. La artista afronta este periodo estival compaginando el resurgir de su vida íntima con sus compromisos sobre los escenarios, decidida a dejar atrás los fantasmas de las bodas frustradas y los pleitos familiares que empañaron su pasado mediático.
