El estreno de De lunes a viernes no ha dejado indiferente a nadie, y mucho menos a Kiko Matamoros. El excolaborador estrella del desaparecido Sálvame ha aprovechado el debut del nuevo magacín de Telecinco para lanzar un dardo envenenado contra la cadena y la productora, con una amenaza velada de acudir a los juzgados que ha vuelto a encender la eterna guerra entre el tertuliano y su antigua casa. Un mensaje afilado que ha reavivado uno de los conflictos más enconados del panorama televisivo reciente.
Te recomendamos

El canal de José Miguel Contreras destapa su identidad: así es La Sép7ima, el nuevo actor de la TDT que aspira a batir a Cuatro y La Sexta

Frank Blanco toma el relevo de Emma García en «Fiesta» en plena mejor racha del año: así reorganiza Telecinco su parrilla estival

Marc Giró tiene futuro en laSexta: la cadena confirma la continuidad de «Cara al Show» pese a los mínimos de audiencia

El enésimo despropósito de Juan Carlos Rivero: por qué nadie entiende qué hace narrando el Mundial
Un dardo con nombre y apellidos
El colaborador no se anduvo con rodeos a la hora de valorar el nuevo formato, al que rebautizó con sorna como «el Sálvame del Temu», en alusión a lo que considera una imitación de bajo coste del mítico programa de la tarde. «El Sálvame del Temu sigue proporcionándome munición para reventar a la productora y a Mediaset en los juzgados», escribió en sus redes sociales, en un mensaje que combina el desdén hacia el nuevo espacio con una inequívoca advertencia legal. La frase, cargada de intención, no tardó en propagarse y en convertirse en uno de los comentarios más comentados en torno al debut.
El Sálvame del Temu sigue proporcionándome munición para reventar a la productora y a Mediaset en los juzgados. Al final el tiempo pondrá a cada uno en su sitio, incluida esa especie de ave en peligro de extinción.
— Kiko Matamoros (@KikoMatamoros) July 6, 2026
Con esas palabras, el tertuliano dejaba claro que su batalla con la cadena está lejos de haberse enterrado y que sigue dispuesto a librarla en el terreno judicial. Lejos de conformarse con una crítica televisiva al uso, el excolaborador situó el foco en los tribunales, dando a entender que dispone de argumentos con los que sostener su ofensiva contra el grupo audiovisual y la empresa responsable de sus antiguos formatos. Un órdago que reabre viejas heridas y que promete nuevos capítulos en una disputa que se prolonga ya desde hace tiempo.
La herencia envenenada del final de ‘Sálvame’
El trasfondo de esta enemistad hay que buscarlo en el abrupto final de la etapa dorada de la sobremesa de Telecinco. La cancelación del formato que durante años reinó en las tardes dejó un reguero de agravios y cuentas pendientes entre la cadena y buena parte de sus antiguos rostros, entre ellos un Kiko Matamoros que nunca ha ocultado su malestar por la manera en que se gestionó aquel adiós. Desde entonces, el tertuliano ha mantenido una postura beligerante, recordando cada cierto tiempo que sus diferencias con el grupo siguen vivas y que no descarta dirimirlas ante la justicia.
La llegada de un nuevo programa que, a su juicio, bebe directamente de las esencias de aquel Sálvame no ha hecho sino remover esos rescoldos. Para el colaborador, ver cómo la cadena recupera el espíritu del espacio que un día canceló supone una provocación en toda regla, y su reacción no se ha hecho esperar. El comunicador interpreta ese regreso del formato desenfadado como la confirmación de sus tesis, y lo esgrime ahora como munición dialéctica —y, según sus propias palabras, también jurídica— en su cruzada particular.
Una guerra abierta con final incierto
Habrá que esperar para comprobar si las palabras del tertuliano se traducen en acciones concretas o si se quedan en una nueva escaramuza dialéctica dentro de un conflicto que ya acumula demasiados episodios. Por el momento, se trata de manifestaciones vertidas por una de las partes, sin que exista pronunciamiento judicial alguno ni respuesta oficial por parte de la cadena aludida, que hasta ahora ha optado por el silencio. Lo que sí queda patente es que la relación entre Kiko Matamoros y su antigua casa sigue rota, y que el estreno de De lunes a viernes ha servido de mecha para una nueva detonación. La pelota, como suele suceder en estos casos, queda ahora en el tejado de los despachos y, quizá, de los tribunales.
