La que fuera «máxima autoridad mundial en ocultismo» atraviesa su etapa más sombría en marzo de 2026. Aramís Fuster se encuentra actualmente en el centro de una tormenta mediática y judicial que la mantiene atrincherada en su vivienda, enfrentada a un casero que le reclama una deuda de 15.000 euros en concepto de alquileres impagados. Mientras el propietario busca su desahucio, la vidente denuncia una situación de asedio que la ha llevado a vivir en condiciones de aislamiento y precariedad extrema.
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Resistencia extrema en un búnker sin suministros básicos

La situación habitacional que atraviesa la vidente en su domicilio de Fuencarral es, cuanto menos, alarmante y digna de un guion de supervivencia urbana. Según su propio testimonio ofrecido en el programa Y Ahora Sonsoles, Aramís permanece recluida en su hogar asegurando con firmeza que se encuentra sin acceso a servicios tan fundamentales como el agua o la electricidad. Para sortear esta carencia absoluta de suministros, la catalana se ha visto obligada a organizar una logística propia de una situación de emergencia nacional. Con el orgullo de quien se siente preparada para lo peor, la vidente asegura ser muy previsora y contar con amplias provisiones de agua y comida que solicita exclusivamente a través de internet para evitar salir al exterior.
En esta particular trinchera doméstica, ha tenido que adquirir incluso un hornillo eléctrico para poder cocinar mínimamente dentro del inmueble y mantener así su autonomía. Sin embargo, la precariedad de su día a día no es el único frente abierto; Fuster denuncia estar recibiendo presiones constantes y graves amenazas de muerte por parte del dueño del piso con el único objetivo de que abandone la propiedad de inmediato. Lejos de amedrentarse ante lo que ella califica como un asedio, sostiene con rotundidad que no piensa marcharse bajo ningún concepto y que luchará hasta el final por permanecer en lo que considera su hogar, haciendo caso omiso a la falta de suministros o a la hostilidad de su arrendador.
El sustento de los vídeos eróticos a los 75 años

El contraste entre su pasado de opulencia y su presente financiero es demoledor. Aramís Fuster, que en su día afirmó poseer una fortuna tan vasta que desconocía la cifra exacta, reconoce ahora que su principal vía de ingresos es el envío de vídeos eróticos. La vidente aclara que no se trata de contenido pornográfico, sino de material por el que diversos clientes pagan para recibirlo de manera privada.
Esta actividad surge como una necesidad imperiosa ante la ausencia de una red de protección oficial. A pesar de su avanzada edad, la vidente ha desvelado que no cobra ninguna pensión de jubilación. El motivo reside en una trampa burocrática del sistema: aunque posee un grado de incapacidad del 54% tras sufrir un accidente de tráfico, la Seguridad Social le deniega la prestación porque, según su versión, le falta tan solo un día de cotización para alcanzar el mínimo exigido.
La soledad de la autoridad en ocultismo

Más allá de la ruina económica, el drama de Aramís Fuster es profundamente personal. La fama, que le permitió «comer de su trabajo» y alcanzar una popularidad masiva, le ha arrebatado su entorno más íntimo. Ella misma confiesa que el precio de la televisión fue dejar «trozos de vida por el camino», refiriéndose especialmente a la fractura total con su familia. En la actualidad, reconoce que sus propios hijos la detestan, lo que la deja enfrentando este proceso judicial y vital en una absoluta soledad, protegida únicamente por las paredes de una casa que amenaza con perder.
