La situación de Aramís Fuster ha alcanzado un punto de extrema vulnerabilidad que ha hecho saltar todas las alarmas en el programa ‘Y ahora Sonsoles‘. La vidente se encuentra actualmente recluida en su vivienda, enfrentada en una batalla sin cuartel con su casero, quien le reclama una deuda acumulada que supera los 15.000 euros. Mientras el propietario insiste en el impago, Aramís niega tajantemente las acusaciones y sostiene que está siendo víctima de una campaña de amenazas y extorsiones para obligarla a abandonar el inmueble.
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Condiciones infrahumanas y suministros cortados
La realidad que atraviesa la que fuera «máxima autoridad oculta» es desoladora. Fuster vive actualmente sin luz y con la amenaza inminente de quedarse sin el resto de suministros básicos. En un desgarrador testimonio ofrecido a Antena 3, la vidente ha confesado las extremas condiciones de su día a día ante la falta de servicios mínimos: «Tengo que defecar y miccionar en un recipiente». A pesar de encontrarse exhausta, Aramís ha manifestado que no tiene intención de marcharse, aunque teme seriamente por su integridad física.
El contraataque de la vidente: «Cámara ilegal»
Lejos de rendirse ante la presión, la televisiva ha decidido pasar a la ofensiva con acciones directas en la vivienda. Aramís ha denunciado públicamente que se siente vigilada por dispositivos de grabación instalados por su casero, lo que la ha llevado a realizar un acto de protesta visual: ha escrito con pintura de graffiti la frase «cámara ilegal» junto a las ópticas que, según su versión, controlan sus movimientos.
Este conflicto se recrudece con la aparición de testimonios del pasado que complican la defensa de la vidente. Una antigua casera de Aramís se ha sumado a las críticas en el programa de Sonsoles Ónega, asegurando que ella también sufrió una situación similar: «A mí también me dejó a deber un año de alquiler». Con las versiones de ambas partes totalmente enfrentadas, el futuro habitacional de Aramís Fuster queda a la espera de una resolución que ponga fin a esta desesperada convivencia a oscuras.
