El director José Luis García Sánchez, nacido en Salamanca en 1941 y ganador del Festival de Berlín con Las truchas, ha fallecido este domingo en Madrid a los 85 años, después de pasar un tiempo enfermo de una dolencia neuronal y un día después del centenario del nacimiento de su amigo y colaborador Rafael Azcona.
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Del musical a la comedia negra, cinco candidaturas al guion

García Sánchez tocó casi todos los géneros a lo largo de su carrera, desde el musical de La corte del faraón hasta la crónica política y social de La noche más larga o La marcha verde, pasando por la comedia negra de Las truchas, con la que se llevó la Berlinale de 1978, el documental Dolores y el sainete de El vuelo de la paloma. Firmó además títulos como Suspiros de España (y Portugal), El love feroz, Pasodoble, Siempre hay un camino a la derecha o María querida, en una filmografía que no se dejó encasillar en un solo registro.

Fue cinco veces candidato al Goya al mejor guion, tanto en la categoría de original como en la de adaptado, y lo ganó en dos ocasiones: como uno de los guionistas de Belle Époque y, junto a Azcona, como adaptador de Tirano Banderas. Ese doble reconocimiento lo sitúa entre los guionistas más distinguidos de unos premios Goya que este año celebraron su cuadragésima edición. A esa misma labor de adaptación pertenecen sus versiones de Valle-Inclán, con aquella película y con Divinas palabras, así como el traslado a la pantalla de la obra de sus dos amigos íntimos, Manuel Vicent en Tranvía a la Malvarrosa y Azcona en Los muertos no se tocan, nene. De su matrimonio con la cantante Rosa León nació su hijo, Víctor García León, también dedicado a la dirección cinematográfica.
El teatro, Valle-Inclán y la reivindicación de Azcona

El director también escribió relatos y dirigió teatro, un oficio que en 2016 le contó al crítico Diego Galán que prefería al cine: «A mí me gusta más el teatro que el cine. El teatro es sagrado. De ninguna cosa que he hecho en cine estoy más satisfecho que del montaje teatral de El beso de la mujer araña, de Manuel Puig. Ahí hice un trabajo bueno, en cine no tanto… Aun así, estoy contentísimo de haber hecho todo lo que he podido de Valle-Inclán».
En aquella conversación, en la que Galán lo definió como un «agitador imparable», García Sánchez se quejaba de que en las aulas no se enseñara el teatro español y reclamaba el sitio de su colaborador: «¿Cómo ahora no se está explicando quién fue Rafael Azcona? No va a pasar mucho tiempo sin que se descubra que ha sido uno de los mejores narradores del siglo XX en España. Ese no reconocimiento nuestro es la leche». Su muerte llega justo cuando el Cine Español conmemora los cien años del nacimiento del guionista riojano, con quien compartió el Goya de Tirano Banderas.
