La superestrella Laura Pausini ha concedido una reveladora entrevista a Vanity Fair en la que anuncia su inminente traslado a Pamplona una semana antes de arrancar su gira española, desvelando una conexión emocional y estratégica con nuestro país que va mucho más allá de los escenarios.
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Un retiro estratégico en el corazón de Navarra
Laura Pausini no quiere ser una turista en su propia gira. En un movimiento que define su perfeccionismo y su amor por la cultura española, la intérprete de Amores extraños ha confirmado a Vanity Fair que se instalará en Pamplona siete días antes de su concierto inaugural. «Estaré viviendo una semana antes en Pamplona», ha revelado con entusiasmo, explicando que esta decisión nace de la necesidad de sumergirse en el ambiente, ensayar en el propio recinto y, sobre todo, respirar el aire de una ciudad que se convertirá en el epicentro de su universo creativo durante el inicio del tour.

Este «exilio» voluntario en la capital navarra no es casual. Pausini busca evitar el estrés de los viajes de última hora y prefiere establecer un búnker familiar y profesional donde pueda cuidar su voz y su mente. La cantante, que siempre ha hecho gala de una cercanía inusual con su público, quiere que este arranque de gira sea «impecable», y para ello considera vital sentirse una ciudadana más de Pamplona antes de subirse al escenario del Navarra Arena.
Treinta años de un romance inquebrantable con España
La conversación con la cabecera de Condé Nast ha servido también para que Pausini haga balance de las tres décadas que lleva ligada sentimental y profesionalmente a España. Desde aquel lejano Festival de Sanremo que la catapultó a la fama, nuestro país ha sido su segundo hogar, el lugar donde sus canciones han encontrado un eco que ella misma define como «especial y único». «España me ha dado todo sin pedirme nada a cambio, solo música», afirma la artista, quien reconoce que el idioma español ya forma parte de su estructura mental incluso a la hora de componer sus temas más íntimos.

Esta gira, que la llevará por las principales ciudades del país, es su forma de agradecer una fidelidad que ha resistido el paso del tiempo y las modas. Pausini destaca que su relación con el público español es «orgánica», basada en una honestidad compartida sobre las luces y sombras de la vida. Por eso, su estancia prolongada en Pamplona es también un gesto de respeto: quiere estar a la altura de una audiencia que la conoce tan bien como su propia familia.
La metamorfosis de una artista que no conoce el descanso
A pesar de haber ganado Grammys, Globos de Oro y haber estado nominada al Oscar, Laura Pausini asegura que el hambre de escenario sigue intacta. En su entrevista, describe este nuevo espectáculo como el más ambicioso de su carrera en términos visuales y narrativos. El repertorio ha sido seleccionado meticulosamente para recorrer sus hitos musicales, pero también para introducir las nuevas sonoridades en las que ha estado trabajando recientemente.

La diva italiana subraya que no entiende la música sin el contacto físico y visual que ofrecen los directos. Por ello, cada detalle de la puesta en escena ha pasado por su supervisión directa. Su traslado anticipado a Navarra le permitirá realizar los ajustes técnicos finales con una calma que los hoteles de paso no permiten. Para Laura, Pamplona no es solo el primer punto de una lista de ciudades, sino el lugar donde volverá a nacer artísticamente para su público hispano.
Interpretación mediática: el factor humano detrás del ídolo
La decisión de Pausini ha sido interpretada por los expertos del sector como una lección de «slow tour», una tendencia donde los grandes artistas prefieren la calidad de vida y la inmersión local sobre el frenesí de las agendas saturadas. Este enfoque refuerza su imagen de artista terrenal, alejada de los caprichos de diva convencional y volcada en la excelencia técnica de su show.

En un mercado saturado de lanzamientos digitales y música efímera, el compromiso de Pausini con el directo y su estancia prolongada en una ciudad española mandan un mensaje claro: la música sigue siendo una experiencia humana que requiere tiempo, presencia y afecto. Mientras Pamplona se prepara para recibirla, el resto de España espera con expectación el inicio de una gira que promete ser el evento musical del año.
