Sara Carbonero ha reconocido que vivió «un machismo desmedido» durante el Mundial de Sudáfrica de 2010, que cubrió como periodista de Telecinco mientras mantenía una relación con Iker Casillas, y ha lamentado que en aquel momento salieron «solo dos personas» a defenderla, en una entrevista en la que también ha vuelto sobre el beso que el portero le dio en directo tras ganar la final.
Te recomendamos

Eugenia Martínez de Irujo habla por primera vez de la separación de Tana Rivera y Roca Rey y elogia a su hija: «El corazón que tiene y lo noble que es. Eso es lo que vale»

Mar Flores se marchó sola al sudeste asiático tras descubrir una mentira. La modelo apunta a «amistades peligrosas» sin dar nombres en ‘Y ahora Sonsoles’

José María Almoguera responde a su exmujer, Paola Olmedo, tras sus ataques a Carmen Borrego en ‘La tarde se mueve’: «Yo lo que nunca he dicho lo voy a acabar diciendo»

Xabi Alonso y su mujer, Nagore Aranburu, podrán vivir por fin en su chalé de Igeldo, vacío desde hace dos años por los pleitos con dos asociaciones ecologistas
Carbonero asegura que el machismo que sufrió en Sudáfrica no se lo desea a nadie

Carbonero admite que es un asunto del que apenas habla y que durante años no le dio la dimensión que ahora le reconoce: «No lo digo mucho, porque no he sido muy consciente, pero claro que he vivido un machismo desmedido. Lo que yo viví en el Mundial de Sudáfrica no se lo deseo a nadie». Entre los episodios de aquella cobertura, recuerda en concreto la portada de The Times que daba a entender que ella, «con mi plumas, a menos dos graditos, desde una esquina, sentada haciendo mi trabajo», podía desestabilizar a un hombre, una lectura que, a su juicio, también perjudicaba al guardameta.
«Era machismo pero también te digo que le dejaba a él fatal: un profesional como la copa de un pino se deja meter un gol porque está ahí su pareja», sostiene Carbonero, que considera que «eso ahora mismo sería imposible». La madre de Martín y Lucas se defiende asimismo de las críticas que recibía por la ropa con la que cubría los partidos, y se pregunta: «¿Por qué pierdo credibilidad si quiero ir guapa? ¿Tengo que ir hecha un cuadro a trabajar?». Sobre el respaldo que tuvo entonces, afirma que ha pensado mucho en que «en aquel momento salieron solo dos personas a defenderme, nada más», sin precisar quiénes fueron.
Desvincula el beso de Casillas del de Rubiales a Jenni Hermoso

A raíz del beso de Luis Rubiales a Jenni Hermoso tras la victoria de la Selección Española Femenina en el Mundial, Carbonero cuenta que «revaluó» el que recibió de Casillas y que llegó a una conclusión: «Creo que es que no tiene nada que ver una cosa con la otra». En su explicación, subraya que la relación ya era pública: «Vamos a ver, se sabía de sobra que éramos pareja, porque ya había salido en prensa. Simplemente éramos ultradiscretos y a mí me pareció una cosa espontánea, bonita».
«Yo con mi chico estoy de tú a tú, no hay abuso de poder», añade la periodista, que recuerda que los aplausos de aquel momento eran «muy especiales porque eran los de Letizia, Felipe y doña Sofía, la reina entonces», y zanja la comparación al calificar de «muy desagradable» lo ocurrido con Hermoso. Sobre la conversación que mantuvo después con el portero, relata que su reproche se limitó a una frase: «Yo creo que le dije: ¡qué vergüenza! Pero es lo que más le llegué a decir porque no había maldad ninguna, o sea, ¡qué vergüenza! Ya está».
Perdió la ilusión por el fútbol y estuvo a punto de abandonar Slowlove

Carbonero reconoce que la experiencia vivida a ambos lados del campo le enseñó otra cara del fútbol que le restó pasión por su oficio: «Una vez estuve involucrada compartiendo la vida con un deportista de primera división empecé a ver las cosas por dentro, cosas que antes no veía, y perdí muchísimo la ilusión». Respecto a su salida de los informativos deportivos y de las grandes coberturas, admite que se marchó en plena madurez profesional y defiende la decisión: «Cuando me fui a Oporto estaba en un momento muy bueno de mi carrera, pero no me he arrepentido ni un segundo».
En la entrevista reclama además reconocimiento para la firma de moda que levantó junto a Isabel Jiménez, Slowlove, y detalla las dificultades de sus comienzos: «Sí me gustaría que se le diese un poco más de crédito a mi faceta empresarial. Estuvimos a punto de abandonar, había mucha competencia, la empresa no era rentable: lo comido por lo servido». La empresaria cierra ese capítulo con una reivindicación del proyecto en su etapa actual: «Ahora estamos muy orgullosas y me gustaría que la gente lo supiera».
La portada de The Times y el beso tras la final, en 2010

En junio de 2010, tras la derrota de España ante Suiza, The Times y The Guardian publicaron que la afición española acusaba a la reportera de distraer al portero, y el diario británico llegó a preguntarse si el portero estaba «pensando en otras cosas». El 11 de julio de ese año, con España ya campeona del mundo, Casillas, capitán de la selección, besó a Carbonero en directo cuando ella lo entrevistaba tras el partido, después de decir que estaba «muy feliz, muy contento, súper alegre» y de romper a llorar.
La periodista ha ido abriendo en los últimos meses distintos frentes de su vida personal y profesional. En mayo reapareció en público de la mano de Isabel Jiménez tras la muerte de su madre, y en agosto enseñó en Instagram las cicatrices de su abdomen con un mensaje de aceptación, meses después de la operación de urgencia a la que tuvo que someterse en enero.
