Pablo Alborán y Juan Sesma han confirmado su relación sentimental tras meses de discreción, marcando un punto de inflexión en la vida del malagueño tras superar crisis de ansiedad y duros momentos familiares.
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La espera ha terminado para los seguidores del artista más romántico de nuestra música. Aunque Pablo Alborán siempre ha blindado su intimidad con celo profesional, este miércoles el misterio se ha disipado de forma natural a través del universo digital. El cantante, que hace solo unos días dejaba caer en ‘La Revuelta‘ que su corazón volvía a estar ocupado, ha puesto nombre y apellidos a su felicidad: Juan Sesma. La pareja ha confirmado su noviazgo en redes sociales, haciendo partícipes a sus seguidores de un momento de plenitud que llega tras un largo camino de introspección y madurez personal.

Alucinaciones y ansiedad: el «click» que paró su carrera
Este anuncio de amor llega poco después de que Alborán se sincerase como nunca con Vicky Martín Berrocal en su podcast. El malagueño, lejos de la imagen idílica de estrella del pop, recordó el oscuro episodio que vivió en 2016 y que le obligó a frenar en seco. El detonante fue tan cotidiano como aterrador: un simple golpe de vapor al abrir el lavavajillas en su casa de Málaga que derivó en un ataque de ansiedad sin precedentes.
«Llegué a ver lobos en el jardín, tuve alucinaciones», confesó el artista a la diseñadora. Aquel «sofoco» fue la señal de socorro de un cuerpo que había «petado» tras años de giras brutales y una presión mediática asfixiante desde los 16 años. Desde aquel jardín en su tierra natal, Alborán decidió que era el momento de parar para poder ser quien realmente es, tanto en lo profesional como en lo personal, aceptando despedidas que, aunque dolorosas, resultaron fundamentales para su crecimiento.
Un amor cerebral y alejado de la «purpurina»
A pesar de ser el autor de las baladas que han acompañado a millones de parejas, Pablo Alborán se define a sí mismo como alguien «cerebral» y poco dado al romanticismo convencional. «No soy detallista, no pongo purpurina a las cosas», le aseguraba a Martín Berrocal, aunque matizaba que su forma de decir «te quiero» es única y profunda. Ese estilo de amar, más puro y honesto, es el que ahora comparte con Juan Sesma.
El cantante también reflexionó sobre el sufrimiento pasado, admitiendo que ha llorado por amor «durante mucho tiempo» y que su mayor miedo siempre ha sido hacer daño a los demás. Tras resucitar personalmente y ver cómo su familia también superaba baches de salud recientes, el malagueño se siente hoy más humano y satisfecho, centrando su energía en lo que él llama su «kilómetro cero»: Málaga y sus raíces andaluzas.
Los planes de futuro y su asignatura pendiente
Con la relación con Juan Sesma ya bajo el foco público, los deseos de Alborán cobran un nuevo sentido. El intérprete de ‘Solamente tú’ no oculta su vocación paternal: «Me encantaría formar una familia, soy una persona muy familiar». A sus 36 años, siente que las cosas buenas están llegando desde un lugar de mayor verdad, aunque todavía guarda un secreto bajo llave en su libreta de composición.

Por extraño que parezca, Alborán no ha sido capaz de escribirle una canción a su madre. «Es una asignatura pendiente, me encantaría y no puedo porque está viva», explicaba con emoción. Mientras ese tema llega, el artista celebra su presente junto a Sesma, rodeado de esos amigos del colegio que fueron su primer público en la calle Larios y que hoy ven cómo aquel niño que viajaba solo con una guitarra ha encontrado, por fin, la estabilidad que tanto ansiaba.
