Felipe VI ha llegado este lunes a la base naval de Porto Pi, en Palma, para su primera toma de contacto oficial con el Hispania, el nuevo velero de la Armada desde cuyo timón capitaneará al equipo militar en la Copa del Rey Mapfre de Vela. El Monarca se ha dirigido directamente al amarre donde le esperaba la tripulación, y antes de hacerse a la mar ha departido en la oficina del almirante Jaime Rodríguez-Toubes, la máxima autoridad naval al frente de la tripulación militar que competirá a bordo del nuevo barco. Tras ese primer encuentro en tierra, Don Felipe se ha desplazado de vuelta a Marivent, donde continuará con su agenda institucional del resto de la jornada antes de regresar mañana a la bahía de Palma para su segunda sesión de entrenamiento.
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Un día de entrenamiento, no de competición, con un guiño al barco anterior

Aunque la 44ª edición de la Copa del Rey Mapfre se prolongará hasta el próximo sábado 8 de agosto, esta jornada del lunes los barcos todavía no compiten oficialmente: se dedican a entrenar en el campo de regatas antes de que arranque la competición este miércoles. El Hispania se puso en el agua la semana pasada, recién llegado desde Ferrol, y a lo largo del fin de semana la tripulación ya había entrenado sin Don Felipe, que seguía de cerca el desarrollo de la crisis migratoria en Ceuta y no se incorporó a los entrenamientos hasta la jornada de hoy. Como curiosidad, el Rey y el resto de la tripulación han reciclado hoy los uniformes del año pasado: en sus camisetas todavía puede leerse «Aifos 500», un pequeño homenaje improvisado al barco que despiden después de dos décadas de regatas y que el nuevo Hispania viene a sustituir.
Tras el encuentro con el almirante y la tripulación en tierra, Don Felipe ha salido a navegar por primera vez con el nuevo velero en el campo de regatas de la bahía de Palma, en una sesión de entrenamiento pensada para que la tripulación —formada por militares en activo que durante el resto del año están destinados en distintos buques y cuarteles de la Armada, y que por tanto no se dedican a la vela de forma constante— empiece a familiarizarse con las maniobras de un barco que exige una coordinación muy superior a la del veterano Aifos. A diferencia de las tripulaciones profesionales que compiten a tiempo completo en el circuito TP52 durante toda la temporada, el equipo del Hispania tendrá que ir ajustando su entendimiento con el barco a medida que avance la propia competición, con solo esta jornada de hoy y la de mañana martes como margen antes del primer día oficial.
Un barco ya ganador que llega con la etiqueta de favorito

El estreno de hoy tiene además un antecedente concreto: el Hispania fue adquirido de segunda mano hace unos meses por la Comisión de Regatas de la Armada, cuando todavía se llamaba Vesper y competía bajo pabellón estadounidense, y bajo ese nombre se proclamó campeón de esta misma Copa del Rey Mapfre el año pasado. La tripulación de Don Felipe estrena así un barco que ya conoce lo que es ganar esta regata, aunque ahora deberá hacerlo bajo su nueva bandera y con una tripulación distinta a la que lo llevó a la victoria.
Si su apretada agenda institucional se lo permite, el Monarca podrá navegar hasta tres jornadas en esta edición: además de la toma de contacto de hoy, regateará también mañana martes, antes de recibir por la noche en el Palacio de Marivent a la sociedad civil balear en la tradicional recepción de verano. El miércoles intentará seguir compitiendo antes de partir hacia Colombia, donde el viernes asistirá a la toma de posesión del nuevo presidente del país, para regresar el sábado a Palma a tiempo de entregar los trofeos de la competición. Un verano que ya había obligado a Don Felipe a interrumpir sus vacaciones para visitar a los evacuados por los incendios de Villamanta y que ahora combina, además del estreno de hoy en el Hispania, la agenda institucional derivada de la crisis de Ceuta y sus compromisos internacionales.
