El periodista Antonio Albert publica un artículo en primera persona en el que asegura haber vivido una situación con José Ortega Cano, que hoy interpreta como impropia y que, según sostiene, le marcó durante años
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El periodista Antonio Albert ha decidido romper su silencio sobre un episodio ocurrido décadas atrás que, según relata en un artículo de opinión publicado este viernes, tuvo como protagonista a José Ortega Cano. El comunicador asegura que los hechos sucedieron durante un acto social en el que coincidió con el extorero y que la experiencia le provocó una profunda incomodidad que todavía recuerda con nitidez.
La revelación se produce coincidiendo con el renovado interés mediático en torno al universo de Rocío Jurado, impulsado por la publicación de nuevos contenidos audiovisuales y por la difusión de material inédito relacionado con la artista. En ese contexto, Albert recupera una vivencia personal que hasta ahora no había expuesto públicamente con semejante nivel de detalle.
Antonio Albert asegura que Ortega Cano le realizó tocamientos y le invitó a Yerbabuena

Según el relato firmado por el propio periodista, Ortega Cano se aproximó a él durante un evento social celebrado años atrás y protagonizó una situación que Albert describe como especialmente incómoda.
Siempre según la versión expuesta por el articulista, el extorero habría reducido la distancia física entre ambos hasta situarlo contra una pared próxima a una mesa del recinto. Albert sostiene que, durante ese momento, Ortega Cano le habría tocado inicialmente el cuello para después deslizar una mano por debajo de su camisa y recorrerle la espalda mientras le formulaba una invitación para pasar un fin de semana en la finca Yerbabuena.

El periodista afirma que la propuesta se produjo mientras el entonces marido de Rocío Jurado le planteaba acudir a la conocida finca familiar para compartir diversas actividades relacionadas con el mundo taurino. Según explica, la situación le generó tal desconcierto que fue incapaz de reaccionar de forma inmediata.
La narración publicada por Albert sostiene que el episodio ocurrió además en presencia de otras personas del entorno de los protagonistas y no en un contexto privado o apartado.
El periodista asegura que se sintió intimidado y que buscó apoyo inmediato

En su artículo, Antonio Albert explica que tras lograr apartarse decidió acudir a Terelu Campos para contarle lo sucedido.
Según relata el propio periodista, esperaba encontrar comprensión por parte de la entonces presentadora y colaboradora televisiva. Sin embargo, sostiene que la reacción fue muy distinta a la esperada y que la comunicadora respondió restando importancia a lo ocurrido mediante un comentario que él reproduce textualmente en su artículo.
Albert describe aquel momento como una experiencia que le generó desconcierto y sensación de ridículo, al percibir que determinadas conductas eran asumidas con normalidad por algunas personas del entorno que conocían a Ortega Cano.
Una denuncia pública realizada décadas después
Uno de los aspectos más relevantes del texto es que Antonio Albert no presenta su relato como una anécdota sin importancia, sino como una experiencia que hoy interpreta desde una perspectiva completamente distinta.
El periodista afirma expresamente que considera que aquella actuación no fue una simple invitación o un gesto de simpatía, sino una conducta que, a su juicio, podría encajar dentro de comportamientos que actualmente serían objeto de reproche social. En su artículo llega a plantear que situaciones de este tipo no deberían minimizarse independientemente del sexo de quien las denuncia o de quien las protagoniza.
No obstante, conviene precisar que estas valoraciones corresponden exclusivamente a la opinión y percepción personal expresada por Antonio Albert en un artículo firmado por él y no constan resoluciones judiciales, denuncias conocidas o procedimientos públicos relacionados con los hechos que describe.
Del relato personal a las incógnitas sobre el universo Jurado
Tras exponer la experiencia que asegura haber vivido, el periodista amplía su reflexión hacia aspectos relacionados con la historia pública de Ortega Cano y su integración en la familia Jurado.

A lo largo del artículo, Albert plantea numerosas preguntas sobre la relación que mantuvieron Rocío Jurado y Ortega Cano, así como sobre el distanciamiento que durante años ha existido entre el torero y Rocío Carrasco. El autor llega a preguntarse si determinados episodios o circunstancias nunca explicados públicamente podrían ayudar a comprender mejor algunos de los conflictos que han marcado la historia reciente del clan mediático.
En este punto, el propio texto diferencia claramente entre los hechos que el periodista afirma haber vivido personalmente y las hipótesis, interpretaciones o dudas que formula posteriormente a partir de rumores, comentarios escuchados durante años o percepciones construidas a lo largo de su trayectoria profesional.
Antonio Albert también recupera un episodio que vincula a Rocío Carrasco, Fidel Albiac y Víctor Sandoval
Más allá de las afirmaciones que realiza sobre José Ortega Cano, Antonio Albert incorpora en su artículo otro episodio relacionado con figuras históricas del universo mediático de Rocío Jurado.
El periodista sostiene que una de las razones por las que acabó cuestionando determinadas actitudes del entorno familiar fue un episodio que asegura haber presenciado personalmente durante una celebración vinculada a María Teresa Campos.

Según relata Albert, durante aquella reunión fue testigo de un momento protagonizado por Rocío Carrasco y Fidel Albiac cuyo destinatario habría sido el colaborador televisivo Víctor Sandoval.

El articulista afirma que ambos decidieron arrojar al comunicador a una piscina mientras, según su versión, se referían a él utilizando la expresión «el maricón», término que reproduce literalmente en su texto original.
Antonio Albert explica que aquella escena contribuyó a modificar la percepción que tenía sobre determinadas posiciones públicas mantenidas por la hija y yerno de de Rocío Jurado respecto al colectivo LGTBIQ+. En concreto, el periodista asegura que aquel episodio le llevó a cuestionar la imagen de tolerancia que estas personas proyectaban públicamente.
A partir de esa experiencia, el periodista contrapone aquel episodio con declaraciones públicas realizadas en el pasado por Rocío Jurado en defensa de los derechos de las personas homosexuales, reflexionando sobre las contradicciones que, a su juicio, habrían existido dentro del entorno familiar de la artista.
Las manifestaciones de Antonio Albert reabren así viejos debates que durante años han acompañado a algunos de los protagonistas de la crónica social española, incorporando además un testimonio personal que hasta ahora no había sido expuesto públicamente con semejante nivel de detalle.
Sin respuesta pública de Ortega Cano
Hasta el momento de la publicación del artículo que origina esta información, José Ortega Cano no había realizado ninguna manifestación pública conocida sobre las afirmaciones efectuadas por Antonio Albert.
Por tanto, la totalidad de los hechos descritos en relación con el episodio relatado corresponden a la versión ofrecida por el periodista en un texto de opinión firmado bajo su responsabilidad editorial.
La publicación ha generado una notable repercusión debido a la gravedad del relato, a la relevancia pública de los protagonistas implicados y a que reabre capítulos de una de las historias familiares más mediatizadas de la crónica social española.
Décadas después de aquellos hechos que asegura recordar con absoluta claridad, Antonio Albert ha decidido exponer públicamente su versión. Una versión que ya está alimentando el debate y que vuelve a colocar a José Ortega Cano en el centro de la actualidad mediática.
