Amaia Montero ha respondido en sus redes sociales a la oleada de críticas por el estilismo con el que actuó junto a La Oreja de Van Gogh en las Fiestas del Pilar de Zaragoza, y lo ha hecho con un verso de Joaquín Sabina: «Siempre tuve la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta». La publicación ha recibido el respaldo de Jon Kortajarena, Paula Echevarría y de su hermana y estilista, Idoia Montero.
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Un verso de ’19 días y 500 noches’ junto a una foto en bata blanca
Amaia Montero ha escogido el fragmento de ’19 días y 500 noches’, uno de los temas más emblemáticos del cantautor, para acompañar una fotografía publicada en su perfil de Instagram, en la que aparece tumbada, envuelta en una bata blanca y con expresión relajada, lejos de la puesta en escena de los conciertos. Sin aludir directamente a quienes han cuestionado su imagen ni entrar en una discusión con ningún usuario, la vocalista ha elegido esos versos para pronunciarse sobre una polémica que ha vuelto a colocar su aspecto en el centro de la conversación en las redes sociales, apenas unos días después de la doble cita de la banda en la capital aragonesa.
Entre los apoyos, el más explícito ha sido el del modelo, que le dejó un mensaje breve en los comentarios: «Bien por ti». Paula Echevarría y Alejandra Prat reaccionaron con varios corazones, mientras que Sara Carbonero marcó la publicación con un «me gusta». Su hermana, que se encarga de sus estilismos, comentó con corazones y caras enamoradas, un gesto que llega después de que algunos usuarios dirigieran sus reproches hacia el equipo de la artista por la ropa que elige para sus actuaciones y por no intervenir ante las críticas.

El vestido negro con lazo y las botas amarillo fluorescente del sábado
La polémica arrancó con los conciertos que el grupo ofreció el viernes y el sábado en el pabellón Príncipe Felipe, dos actuaciones multitudinarias que reunieron a numerosos seguidores. En la segunda noche, la del sábado 10 de octubre, Montero salió al escenario con un vestido negro ajustado, de mangas abullonadas y con un gran lazo en la espalda, que combinó con unas botas de color amarillo fluorescente, una elección que desató una cascada de opiniones en las redes.
Varios usuarios publicaron en X, tras ver las imágenes del concierto, mensajes como «La viste su peor enemiga», «¿En serio no es IA?» y «¿No tiene un espejo para verse?». Las críticas no se limitaron al diseño de las prendas: otros usuarios llegaron a comparar su apariencia con la de otros personajes conocidos, cuestionaron su continuidad sobre los escenarios o mezclaron los comentarios sobre su ropa con valoraciones acerca de su voz durante las actuaciones.
🎤 ¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON AMAIA MONTERO? Una crítica al espectáculo, no a la persona.Cuando un artista regresa a los escenarios después de un retiro, generalmente se espera que haya dedicado tiempo a prepararse para volver con más fuerza, recuperar su condición y ofrecer un espectáculo a la altura de las expectativas de su público.Sin embargo, en el caso de Amaia Montero, hay algo que me preocupa como espectador. En algunas de sus presentaciones se perciben dificultades que van más allá de la nostalgia y la emoción de verla nuevamente sobre un escenario. Y quiero ser muy claro: no estoy hablando de su aspecto físico, porque eso no viene al caso y no debería ser motivo de crítica.Me refiero al desempeño artístico: momentos en los que parece faltarle el aire, poca movilidad escénica, dificultades vocales y una interpretación que, al menos desde mi perspectiva, no termina de alcanzar el nivel que el público espera de una artista de su trayectoria.Y aquí es donde surge la pregunta: ¿se preparó lo suficiente para este regreso? ¿Se está cuidando la calidad del espectáculo que se ofrece a los espectadores?Porque el cariño, la nostalgia y el peso de una trayectoria musical pueden generar una enorme expectativa, pero no sustituyen la preparación, la calidad vocal ni la entrega que exige un concierto.Amaia Montero merece respeto como persona, pero su trabajo artístico, como el de cualquier figura pública, también está sujeto a la crítica. Quienes compran un boleto lo hacen con la ilusión de disfrutar un espectáculo a la altura de sus expectativas.Y hay algo más: La Oreja de Van Gogh es una agrupación que forma parte de la historia musical de toda una generación. Su legado merece ser cuidado y su público merece recibir un espectáculo que esté a la altura de lo que esas canciones representan para millones de personas. 🎶La crítica no tiene por qué convertirse en un ataque personal, pero tampoco debemos confundir el cariño por una artista con la obligación de aplaudirlo todo.¿Ustedes qué opinan? ¿Estamos ante un regreso que todavía necesita consolidarse o consideran que el espectáculo debería ofrecer un nivel artístico distinto? 🎤🤔
— Raul Gutierrez🇲🇽 (@Raulgutierrez) October 13, 2026
El vestuario, en el foco desde su vuelta a la banda
El vestido de Zaragoza no es el primero que genera debate en esta nueva etapa. Desde el vestido blanco acolchado que lució en las Campanadas de RTVE hasta el body amarillo fluorescente con el que actuó en Bilbao el pasado mayo, sus elecciones de vestuario han estado acompañadas de comentarios en redes, en un debate que enfrenta a quienes defienden su libertad estética con quienes opinan sobre la ropa que debería llevar.
La vuelta de la cantante a la formación, 18 años después de su salida, ha estado rodeada de comentarios desde el primer día. En aquel estreno en Bilbao reapareció con la banda entre ovaciones y problemas de afinación, y semanas después, a su llegada a Madrid para sus conciertos en la capital, respondió a quienes la criticaban en internet asegurando que intentaba «estar al margen» porque sabía quién era. En junio, en Sevilla, volvió a encarar el debate sobre su voz que ha acompañado a toda la gira.
