Maricarmen, la vecina del Retiro de 87 años desahuciada el pasado 23 de septiembre de la vivienda de Madrid en la que vivía desde 1956, ha fallecido este miércoles, 7 de octubre, en el Hospital Gregorio Marañón. Lo ha comunicado el Sindicato de Inquilinas, que ha informado de que permanecía ingresada desde el día del desahucio.
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El Sindicato de Inquilinas comunica su fallecimiento

El colectivo, que acompañó a Maricarmen durante todo el proceso, lo anunció con un comunicado en sus redes sociales: «Lamentamos comunicar que en el día de hoy ha fallecido Maricarmen. El pasado 23 de septiembre, como todas sabéis, se produjo su desahucio y desde entonces ha permanecido hospitalizada». El sindicato añade que «si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde», y define lo ocurrido como «una situación absolutamente evitable tras un proceso torturante».
Ese acuerdo lo habían cerrado en los últimos días su familia, su abogada y el sindicato, y le habría permitido regresar al piso de la calle Alcalde Sáinz de Baranda con un nuevo contrato de alquiler en cuanto recibiera el alta hospitalaria. Maricarmen permanecía ingresada en el Gregorio Marañón por el deterioro de su salud tras el desahucio, según el Sindicato de Inquilinas, y no ha llegado a volver a la casa en la que había vivido más de siete décadas.
Salió en camilla de su casa el 23 de septiembre

El desahucio se ejecutó el 23 de septiembre, después de varios intentos anteriores, con presencia policial y con cientos de personas concentradas en los alrededores para intentar impedirlo. Maricarmen abandonó el inmueble en camilla, atendida por sanitarios del Samur, y fue trasladada en ambulancia al hospital, del que ya no ha salido. Desde el 26 de septiembre hay una acampada instalada en la Puerta del Sol en la que se reclaman medidas contra los desahucios y el encarecimiento del alquiler.
El comunicado vincula su caso con todo lo ocurrido después: «Los acontecimientos desencadenados ante la injusticia de su desahucio sin duda suponen un antes y un después en la historia de este país: manifestaciones multitudinarias, acampadas en las plazas, adelanto electoral y convocatoria de una huelga general. El debate de la vivienda está en el centro, pero el coste para llegar hasta aquí ha sido demasiado alto». El sindicato se despide con la frase que, según cuenta, ella les repetía, «luchad, seguid luchando por lo que es vuestro», y promete seguir «peleando contra los especuladores, con la fuerza y valentía que nos enseñaste».
«Luchad, defended lo que es vuestro»: su mensaje desde el hospital
Desde el hospital, Maricarmen grabó un mensaje para quienes protestaban por su desahucio: «Me gustaría estar ahí con vosotros, acompañaros en vuestra acampada, en vuestra lucha, pero no tengo esa suerte. Por lo tanto, desde aquí os pido a todos valor. Luchad, defended lo que es vuestro y, por favor, tened cuidado. Seguid acampando hasta que vuestro cuerpo aguante». Las protestas se extendieron desde Madrid a otras ciudades, el lema «Todos somos Maricarmen» llegó a carteles y camisetas, y el decreto de vivienda del Gobierno ya se conoce como el decreto Maricarmen.

Su nombre completo era María del Carmen Abascal. Su padre compró el piso del barrio de Ibiza en 1956, y allí vivió con su madre y su hermano. Trabajó 34 años como secretaria del consejo de administración de una empresa farmacéutica y se jubiló en 1998. Con una pensión de 1.400 euros, nunca dejó de pagar su alquiler de renta antigua y las facturas, unos 500 euros al mes. En 2020 los propietarios le comunicaron que debía dejar el piso porque el contrato ya se había subrogado dos veces, y desde entonces hubo cuatro intentos de desalojo; la empresa no aceptó las propuestas para pagar la diferencia del alquiler, que fijaba en 1.600 euros, ni para comprar la vivienda. «Me ha afectado en todo. Yo ahora no soy yo», contó dos días antes de dejar su casa. Repetía que su sueño era morir en la habitación donde habían muerto sus padres y descansar en el mar Cantábrico.
Su desahucio llegó a la televisión el mismo día, cuando Inés Hernand lo denunció en La 1. Al día siguiente, el pianista James Rhodes contó que había ofrecido comprar el piso para que ella pudiera seguir viviendo allí, y el 28 de septiembre se conoció el acuerdo con la empresa propietaria del piso para que pudiera regresar.
