La tarde en el plató de ‘Fiesta‘ se ha visto sacudida por un momento de máxima sensibilidad. Lo que comenzó como el relato desesperado de Marisa Martín-Blázquez sobre el impago y la ocupación de su vivienda en Torrelodones, terminó con una rectificación pública inmediata. Emma García se ha visto obligada a interrumpir el programa para pedir perdón a la audiencia tras una expresión desafortunada de la colaboradora, dejando claro que, aunque no hubiera dolo, hay términos que el lenguaje televisivo actual ya no puede tolerar.
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Marisa Martín-Blázquez atraviesa una situación límite con una propiedad alquilada en 2021. Tras un año de normalidad, sus inquilinos dejaron de pagar bajo la promesa de un ingreso pendiente de Hacienda que nunca llegó. «A finales de 2023 me vi en la obligación de pedir explicaciones», relataba la periodista, visiblemente afectada por un proceso judicial que se ha dilatado por defectos de forma y que ha derivado en una denuncia de los propios inquilinos contra ella por supuesto acoso y coacción.
El dardo al Gobierno y la frase de la discordia
Nerviosa y molesta, la periodista defendía que esa vivienda es fruto del «sudor de su trabajo» y lanzaba una dura crítica a la gestión de la vivienda social en España. «Yo pago los impuestos para que la administración se haga cargo de las familias vulnerables; no tengo por qué ser el sostén de asuntos de los que debería hacerse cargo el Gobierno», sentenciaba, matizando que la familia que habita su casa tiene recursos suficientes para pagar.
Fue en pleno fragor de su alegato contra el sistema cuando Marisa soltó la expresión que encendió las alarmas: «Yo, que trabajo como una negra desde que era muy pequeña…».
La intervención de Emma García: «Entiendo a los que se sienten aludidos»
Con la templanza que la caracteriza, pero con firmeza, Emma García no dejó pasar ni un minuto para realizar la corrección necesaria. «Has dicho una frase que solemos decir y que no deberíamos decir», indicaba la presentadora. La rectificación fue directa y empática con el espectador: «Sé que no está hecha con mala intención, pero puedo entender a los que se sienten aludidos. Disculpas tuyas, disculpas mías y de todos los que utilizamos frases sin darnos cuenta del dolor que pueden causar».
Marisa Martín-Blázquez, consciente del error al instante, se sumaba a la disculpa de forma unánime: «Toda la razón, perdóname. Mis disculpas, no he caído en que es una frase hecha y muy mal dicha».
El desenlace: Un juicio a la vista el 2 de marzo
Superado el momento de tensión dialéctica, la colaboradora retomó el hilo de su situación legal. Tras asegurar que ha intentado mediar y dar facilidades sin éxito, Marisa reveló la fecha clave: el 2 de marzo tendrá lugar el juicio. «Si todo sale bien, serán desahuciados», explicaba, reconociendo que este conflicto está haciendo mella en su salud. «He hecho todo legalmente y he dejado un margen muy amplio», zanjaba antes de cerrar una de sus intervenciones más complicadas en el programa.
