Lolita Flores relató en ¡De Viernes! cómo empezó en 1979 su relación con Paquirri, con una invitación a cenar desde la plaza de toros que terminó con el torero pidiéndole que se fuera con él a Cantora, y aseguró que hoy no reconoce a la Isabel Pantoja que aparece en televisión, con la que hace mucho tiempo que no habla.
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De la casa de Carmina Ordóñez en Sevilla a una convivencia de un año en la finca del torero

Lolita Flores, de 68 años, explicó en el programa de Telecinco que antes de enamorarse del diestro era amiga suya y que llegó a convivir con él y con su entonces mujer, Carmina Ordóñez, en la casa que el matrimonio tenía en la avenida República Argentina de Sevilla, hasta el punto de recordar que veía a Paquirri «andando en calzoncillos por la casa». La relación sentimental comenzó durante la Feria de Sevilla, a la que acudió con su amiga María Somalo, y donde, según relató, todo cambió: «Nos fuimos a los toros, estábamos en barrera y él me dijo: ‘Pásate luego por el hotel y nos vamos a cenar’. Algo ocurrió durante esa cena. Me dijo: ‘Vente conmigo a Cantora’. Y yo no lo dudé». Con 22 años recién cumplidos, tomó aquella decisión sin consultar a su familia ni a sus amistades, una determinación que atribuyó a haberse enamorado «locamente» del torero.
La relación duró, en sus palabras, «un año y pico», tiempo durante el cual vivía prácticamente en la finca, a la que llevaba sábanas de Disney World y paños comprados en sus giras por América. Aquella convivencia le costó un disgusto con Lola Flores: su madre volvió de una estancia de más de dos meses en América, no la encontró en Madrid y le escribió una carta en la que le reprochaba «Me has defraudado como hija», un episodio que Lolita recordó entre risas y que, según dijo, terminó sin más consecuencias. Sobre el final de la historia con el torero, reconoció que a esa edad aparecen «los celos, la desconfianza» y advirtió de que hoy «no permitiría que me lo dijera por teléfono».
Lolita no habla con Isabel Pantoja desde la muerte de doña Ana

Preguntada por Isabel Pantoja, que se casaría después con Paquirri, la artista afirmó que «hace mucho tiempo» que no habla con ella y que la última vez fue cuando murió doña Ana, la madre de la tonadillera, a la que dijo querer «muchísimo». Le envió entonces un mensaje y la cantante le contestó «muy cariñosa». Lolita aseguró que no conoce a la Isabel que ve en los programas, «una Isabel que no ve a sus nietos, que no tiene contacto con su hija, que ha estado mucho tiempo sin hablarse con Kiko», y la comparó con la que trató en su juventud: «Yo conocí a una Isabel cariñosa, amante de sus hijos y de su familia; una Isabel casera y divertida. Pero esta Isabel no la conozco».
La invitada negó mantener hoy cualquier enfrentamiento con ella: «No he tenido ningún problema con Isabel. Lo tuvimos de jovencitas», dijo, antes de añadir que «tampoco le puso nadie una pistola a Paquirri en la cabeza para que estuviera con Isabel». También lamentó el estado en el que ha quedado Cantora, la finca que conoció en 1979, cuando tenía «un saloncito pequeño, una cocina, un cuarto abajo y otro arriba», y que después amplió el torero y reformó la tonadillera, aunque matizó que lo que ocurre con ella «es algo que a mí no me compete».
La pregunta de Jorge Javier sobre Lola Flores y los realities
Jorge Javier Vázquez le planteó como hipótesis si su madre, fallecida en 1995, habría concursado en Supervivientes o en Gran Hermano VIP, y Lolita descartó la primera opción sin dudar: «¿Mi madre en ‘Supervivientes’? Jorge Javier, ya te digo yo que no». Para el otro formato dejó una puerta abierta, siempre que le pagaran «mucho dinero» y entrara con gente de su agrado, y con una condición por contrato: «Yo estoy tres semanas, me pagáis tanto y a las tres semanas me echáis». Como jurado, en cambio, la vio capaz de todo, porque «sería capaz de quitarme la silla».
En ese mismo tramo recordó la portada de Interviú de su madre, por la que cobró por salir en topless sin saber que la imagen iría en cubierta, cuando esa portada «valía el triple»: «Fueron como seis millones». Sobre sí misma, aseguró que tampoco iría a ninguno de los dos realities y que lo único que nunca negociaría es «algo que afectara a mis hijos, a mis nietos o a mi familia». Respondió asimismo a quienes la llaman enchufada: «Yo no he vivido de la fama de mis padres. He vivido de mi trabajo».
Una película en rodaje, diez años sin cantar y la defensa de Alba Flores

En el plano profesional, contó que está rodando una película con Alfonso Albacete, cayetana Guillén Cuervo, Petra Martínez y Paz Vega, en la que tiene un papel secundario, después de lamentar que tras ganar el Goya a la actriz revelación no la volvieran a llamar. Admitió asimismo su alejamiento de la música, que cifró en «fácilmente diez años», tras sentirse «desplazadísima» por las discográficas, y reconoció la pérdida de facultades vocales al asegurar que ya no tiene «la voz que tenía antes». Repasó también sus amores: de Antonio Arribas, su primer amor, dijo que fue «mi Pigmalión», y de Juan Y Medio, con quien estuvo «tres o cuatro años», que nunca hicieron pública la relación.

Sobre el documental de su hermano Antonio Flores, que vio en San Sebastián junto a Rosario Flores, confesó que no lo ha vuelto a ver porque «mi hermano nos sigue doliendo». Defendió además a su sobrina Alba Flores ante las críticas por sus posicionamientos: «Es una mujer de 40 años que tiene toda la libertad de pensar como quiera», afirmó, y sostuvo que quienes tienen una vivienda y un trabajo bien remunerado «somos quienes debemos ayudar a esa gente y ser su voz». Cerró ese capítulo diciendo que está «un poco harta de todos los insultos, de una parte y de otra».
La presencia de la artista en el plató de los viernes la había adelantado en exclusiva Vibras en Corte el jueves, cuando se supo que el programa dejaría a un lado esa noche la polémica entre los Janeiro y Belén Esteban. Paquirri falleció en 1984 a consecuencia de la cogida sufrida en la plaza de Pozoblanco, apenas un año después de contraer matrimonio con Isabel Pantoja, que convirtió posteriormente Cantora en su residencia habitual.
