La salida de Lidia Torrent de ‘First Dates‘ marcó el fin de una era en el restaurante más romántico de la televisión. Tras siete años siendo el rostro de la bienvenida y la complicidad en el programa de Cuatro, la presentadora ha decidido abrirse en canal para explicar qué le llevó a colgar el uniforme de camarera y, lo más esperado, si el tiempo le ha hecho dudar de aquella drástica decisión que cambió el rumbo de su carrera profesional.
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La exigencia detrás de las cámaras y la llamada de la maternidad
Siete años al pie del cañón en un formato de éxito diario no pasan en balde. Lidia Torrent ha confesado que el desgaste y la intensidad del rodaje fueron factores determinantes para cerrar su etapa en el programa de Carlos Sobera. La comunicadora sentía que su ciclo vital le reclamaba nuevos retos y, sobre todo, un respiro de la rutina que conlleva un programa de estas características. Según ha informado el diario La Razón en calidad de fuente, la presentadora necesitaba explorar otras facetas de su carrera.
«El cuerpo me pedía también como poder defender otras cosas», ha explicado Lidia de forma tajante. Además, su embarazo se convirtió en el catalizador definitivo para dar el paso. La llegada de su hija Elsa no solo cambió su vida personal, sino que redefinió sus prioridades laborales. Para Torrent, la conciliación no era una opción negociable: «Iba a ser superfácil decir: ‘Mira, la tengo, me sale de por ahí y ya me vuelvo a meter en el curro'», ha ironizado sobre la presión de reincorporarse de inmediato a la televisión.
¿Arrepentimiento o acierto? La duda que asalta a la presentadora
Uno de los puntos más honestos de sus recientes declaraciones ha sido reconocer que el camino tras abandonar un proyecto tan consolidado no siempre es lineal. Lidia no ha tenido reparos en admitir que ha vivido momentos de incertidumbre laboral y personal al mirar hacia atrás. La sombra del «qué hubiera pasado si…» ha planeado sobre ella en más de una ocasión durante este último año fuera de las pantallas de Cuatro.
Al ser preguntada por si se arrepiente de haber dejado ‘First Dates’, Lidia Torrent ha sido muy sincera: «A veces he dudado, porque siempre tenemos la cosa de ¿hice bien?, al final luego he estado en otros proyectos, pero no de la misma manera y siempre te planteas si fue una buena decisión». Sin embargo, esa duda se disipa al mirar a su familia. Para ella, el tiempo ganado con su pequeña es el mayor de los éxitos: «La vida sí que me ha dado respuesta, porque no hubiera podido pasar tiempo con mi hija, que también es mi proyecto de vida».
El legado de Lidia y el «juicio» de las nuevas energías
Desde que Lidia Torrent se marchó, el equipo del restaurante ha vivido una reestructuración importante. Laura Boado tomó su relevo inicialmente, aunque su paso fue breve, y recientemente se ha incorporado Lidia Santos para completar el equipo junto a las incombustibles hermanas Zapata. Este cambio de caras no ha estado exento de polémica, especialmente tras la reciente visita de una soltera experta en santería que no dudó en juzgar a las actuales camareras.
En una de las entregas más comentadas, la invitada aseguró percibir vibraciones extrañas en el equipo actual. Tras ser instada por Carlos Sobera a leer las energías del restaurante, la comensal soltó una sentencia que dejó a todos helados: «No me acaban de gustar, las veo un poquito falsetas». Esta anécdota resalta el enorme hueco que dejó Torrent, cuya energía y naturalidad con los solteros se convirtió en la marca de la casa durante casi una década.
