La guerra fría entre los platós de Antena 3 y Telecinco ha vivido un capítulo de alto voltaje con nombre y apellidos. Tras los intentos de Alejandra Rubio por desviar la atención y proteger a Carlo Costanzia, la periodista Gema López ha decidido no callar más. Durante la gala de los Premios Iris celebrada este lunes, la copresentadora de Espejo Público ha recogido el guante lanzado por la hija de Terelu Campos y ha fulminado, con datos y una ironía demoledora, la narrativa que la pareja ha intentado asentar en las últimas horas.
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El conflicto se originó cuando Alejandra aseguró en Vamos a ver que el polémico mensaje de su novio en redes —»hablas de mí porque si hablaras de ti a nadie le interesaría»— no iba dirigido a Laura Matamoros, sino a una persona del programa de la competencia que, supuestamente, la habría acosado para trabajar juntas mientras la criticaba. López, aludida directa, no ha tardado en poner los puntos sobre las íes: «Por supuesto que mi vida no interesa, yo ya he trabajado para que no interese», soltó Gema, en un hachazo directo a la exposición mediática constante de la que viven Rubio y el actor.
La verdad sobre la llamada a Alejandra Rubio
Gema López no se quedó en la superficie y decidió destapar la realidad de esa supuesta oferta de trabajo que Alejandra dejó caer como un dardo envenenado. «Sí es verdad que llamé una vez a Alejandra para trabajar», confirmó la periodista, aclarando que fue una petición del programa en un momento en el que se creía que la joven estaba libre. Sin embargo, la respuesta fue puramente administrativa: «No le vino bien porque tenía contrato con Telecinco y ya está». Con este detalle, López vacía de contenido la teoría de la «persecución» profesional que intentó vender la nieta de María Teresa Campos.
Del «cariño» personal a la crítica profesional
A pesar del enfrentamiento, Gema López quiso marcar una línea roja clara entre lo personal y lo laboral. La periodista recordó que compartió «muchas cosas» con Terelu Campos durante años y que, a nivel personal, le tiene cariño a Alejandra. No obstante, se reafirmó en su papel como cronista: «A nivel profesional hay cosas que no me gustan y las comento, no hay más».
Lejos de mostrarse afectada por los ataques de Carlo Costanzia, Gema remató la faena con una frase que resume su posición ante el conflicto: más que sorprenderle, la actitud del actor «le aburre». Mientras Alejandra Rubio intenta capear el temporal de los desplantes familiares de Laura Matamoros, se ha encontrado con un muro de veteranía periodística que no permite que se juegue con la verdad de lo que ocurre tras las cámaras.
