Los secretos detrás del encargo más sorprendente para la pareja de comunicadores han salido por fin a la luz en el plató del programa Fiesta. Christian Gálvez y Patricia Pardo se han vaciado por completo para relatar cómo se gestó la llamada telefónica que todavía les cuesta asimilar. Sin paños calientes ni posturas de cara a la galería, ambos han desvelado la incredulidad, los miedos y las conversaciones privadas con el clero que precedieron a su designación para el gran encuentro del Papa León XIV con la comunidad diocesana de Madrid.
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El proceso comenzó con un inesperado timbrazo en el teléfono móvil del presentador. Gálvez confesó abiertamente su absoluto escepticismo inicial, pensando que se trataba de una gamberrada telefónica de algún compañero de profesión. Sus palabras textuales en el plató reflejan a la perfección el shock que supuso escuchar los argumentos de los organizadores de la Iglesia.
«Yo cuando recibo la llamada del sacerdote le digo ‘padre, estás de coña’, pero él me dijo que teníamos que ser nosotros dos porque éramos ejemplo de familia, de mamá y papá. Yo no me lo creía, íbamos a poder tocar al santo padre».
La justificación esgrimida por las autoridades eclesiásticas rompe con los esquemas rígidos tradicionales. El clero buscaba a esta pareja real, de carne y hueso, para conectar de forma directa con el público masivo en los actos oficiales del próximo lunes. La idea de que el clero los ponga como un ejemplo contemporáneo de maternidad y paternidad dejó al madrileño completamente descolocado frente al receptor.
Las dudas de Patricia y el listón de la Virgen María
Por su parte, la periodista gallega no ocultó el torbellino de dudas morales que experimentó de inmediato. Pardo era plenamente consciente del historial sentimental que ambos arrastran tras sus respectivos procesos de divorcio. Por ello, exigió total transparencia y quiso poner las cartas sobre la mesa antes de aceptar el encargo. Sus declaraciones textuales aclaran cómo fue ese tenso momento de honestidad.
«Yo estaba muy nerviosa, necesitaba saber que ellos eran conscientes de que somos dos personas separadas, les dije que no éramos precisamente San José y la Virgen María, pero mi sorpresa fue cuando ellos ya sabían quiénes éramos y no era ningún problema. Yo no soy ninguna beata impostada, por eso me hace tan feliz que nos hayan elegido, porque aún sabiendo toda la historia que tenemos detrás nos han escogido».
La andadura pública de la pareja siempre ha estado bajo el foco desde que comenzaron su romance en el año 2022. El nacimiento de su hijo Luca a finales de 2023 consolidó un hogar que ahora cuenta con el visto bueno del arzobispado. La periodista gallega se mostró sumamente aliviada al comprobar que la jerarquía eclesiástica conocía al detalle sus antecedentes civiles y que, lejos de ser un obstáculo, decidieron seguir adelante con la propuesta original.
Tenis, ceviche y Bustamante en los ensayos de la gala pop
La conversación en el plató también sirvió para desgranar la cara B del papa León XIV, unos datos biográficos que ayudan a entender la personalidad del nuevo líder espiritual. El Pontífice destaca por unas aficiones muy terrenales y alejadas de la etiqueta clerical tradicional. El obispo de Roma es un apasionado jugador de tenis, disciplina que practica habitualmente. Asimismo, siente una devoción absoluta por la comida peruana, una herencia gastronómica directa de sus años de servicio eclesiástico en el país sudamericano.
A este llamativo cóctel se suma la participación musical de David Bustamante. El artista de San Vicente de la Barquera se ha volcado con los preparativos de la cita litúrgica. En los ensayos previos, el cantante cántabro no pudo ocultar su tremenda emoción al calificar la oportunidad de cantar ante el sucesor de San Pedro como uno de los momentos más importantes y significativos de toda su carrera artística. Los detalles de la llamada confirman un cambio de rumbo evidente en las formas del Vaticano.
