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Corazón

Un brindis frente al mar, cuatro amigas y una silla vacía: Sara Carbonero reúne a sus «comadres» y le dedica la foto a su madre, tres meses después de perderla

Pedro Serrano González
5 min 24
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Son cuatro palabras al pie de una foto de un brindis frente al mar, y dicen más que cualquier entrevista: «Ya estamos todas. Gracias, mamá». Las ha escrito Sara Carbonero al reunirse este verano con sus «comadres», el grupo de amigas que la ha acompañado durante años, y van dirigidas a una mujer que no está en la foto: su madre, Goyi Arévalo, fallecida el pasado 12 de abril. El agradecimiento no es retórico. Es la forma que ha encontrado de sentarla a la mesa.

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La periodista lleva meses reconstruyéndose de un año que empezó torcido y siguió peor, y estas imágenes son la primera vez que se la ve reunida al completo con su círculo desde entonces. Importa ahora porque marca un punto: no es una aparición pública ni una entrevista de balance, es ella eligiendo con quién quiere estar y contándolo en primera persona, sin intermediarios.

Quiénes son las «comadres»

El grupo tiene nombres conocidos y otros que no lo son, y ahí está parte de la gracia. La primera imagen que compartió es junto a Cristina, una de las integrantes más discretas de la pandilla, ambas con aire playero: ella con top negro sin tirantes y sombrero de rafia, su amiga con camisa de rayas y gafas de sol. A su lado aparece Isabel Jiménez, su íntima amiga y socia, con quien fundó la firma Slowlove hace ya más de diez años y con quien comparte tanto la amistad como el negocio. La lista la completan la coach, empresaria y psicóloga Raquel Perera, exmujer de Alejandro Sanz, y Marta Girón, mujer del chef Ángel León.

No es un grupo improvisado para el verano. A Marta Girón la felicitó hace poco por su cumpleaños con una fórmula que ya define al clan: «Por muchos años más celebrando juntitas y a la luz de la luna», escribió, acompañando el mensaje con una foto en la que también aparecía Raquel. Son, según su propia descripción, las que han estado «en los buenos y malos momentos», y este año han tenido ocasión de demostrarlo más que en ningún otro. La palabra que ella usa para nombrarlas —«comadres»— es la que se emplea para la familia que se elige, no para las amigas de vacaciones.

Un año que empezó con un susto y siguió con un duelo

Para entender el peso de un brindis hay que poner el año en orden. Arrancó con un susto de salud en Lanzarote, un episodio que volvió a poner en guardia a quien ya ha pasado por lo que ha pasado. Y siguió con el golpe más duro: la muerte de su madre el 12 de abril. Desde entonces la periodista ha aparecido poco y ha hablado menos, que es exactamente lo contrario de lo que suele hacerse en su oficio. Su verano está siendo un ejercicio deliberado de rodearse de gente, no de cámaras.

Eso incluye también a sus hijos, Martín y Lucas, de doce y diez años, con los que ha pasado unos días de desconexión entre baños y risas antes de este reencuentro con las amigas. La secuencia de estas semanas dibuja una prioridad clara y bastante poco glamurosa: primero los niños, después las comadres, y ninguna alfombra de por medio. Nada de lo que ha publicado tiene marca, ni patrocinio, ni plató.

«Somos los mismos de cada año pero diferentes»

La frase que mejor resume el reencuentro no es la del agradecimiento a su madre, sino la que escribió bajo otra de las fotos, en la que el grupo se baña en una piscina con vistas al mar: «Coleccionando más recuerdos de verano, somos los mismos de cada año pero diferentes. Hermanos de Alma, familia elegida. Nuestra suerte y nuestro motor». Esa distinción —los mismos, pero diferentes— es lo que separa una foto de vacaciones de un balance vital. Sabe que el grupo es el de siempre y que ella no lo es, y lo dice sin dramatizarlo.

Hay una cuarta imagen que cierra la serie y que probablemente sea la más elocuente: aparece de espaldas, con un vestido vaporoso y una chaqueta, en lo que parece la cubierta de un barco, mirando el atardecer. Sin rostro, sin pie de foto largo, sin nadie más en el encuadre. Es la única en la que está sola, y viene justo después de la del brindis en el que «ya estamos todas». Quien ha seguido su año entenderá por qué las dos fotos van juntas. La última vez que rompió su silencio en redes fue el 21 de julio, y tampoco fue para hablar de ella: fue para pedir ayuda por un incendio.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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