La sobrina de Rocío Jurado concede una entrevista a 20 Minutos para presentar su nuevo homenaje musical a ‘La más grande’ y denunciar el «acoso gratuito» que sufre desde hace años.
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A escasas semanas de que se cumpla el vigésimo aniversario del fallecimiento de Rocío Jurado, Rosario Mohedano atraviesa uno de sus momentos más dulces y, a la vez, más reivindicativos. La cantante ha concedido una entrevista en profundidad a Saúl Ortiz para ’20 Minutos’ en la que no solo presenta su nuevo trabajo musical, sino que realiza un ejercicio de catarsis sobre el peso de su apellido, el acoso mediático y la estabilidad familiar que ha logrado construir lejos de los focos de la polémica.
El centro de su actualidad es Maestra de emociones, una canción que homenajea la figura de «La más grande» y que, según confiesa la propia Rosario, es el resultado de un proceso de creación lento y respetuoso. «Llevaba años gestándose. Me venían frases, las dejaba dormir… y sentí que ahora era el momento perfecto», explica la artista, quien reconoce que el recuerdo de su tía permanece intacto y actúa como un motor en su desarrollo profesional.
La «madre de la familia» y las señales del más allá
La entrevista profundiza en la vertiente más humana y menos conocida de Rocío Jurado. Rosario desvela que su tía no fue solo una referencia artística, sino una figura maternal que sostuvo los cimientos de todo el clan Mohedano. Tras la temprana muerte de su abuelo, fue la chipionera quien, desde muy joven, asumió la responsabilidad de tirar de la familia hacia adelante, pagando colegios y ayudando económicamente a todos sus miembros. «Ella misma decía muchas veces: ‘He sido madre hasta de mi madre’. Y era verdad», relata con emoción.
Esa conexión espiritual no se ha roto con el tiempo. Rosario confiesa creer firmemente en las señales y asegura sentir la presencia de su tía en detalles cotidianos. Relata que le gusta salir a mojarse cuando llueve porque era el clima favorito de Rocío, y que suele detenerse ante el reloj cuando marca las 11:11, interpretándolo como una guía constante en los momentos buenos y malos. «No hay día que no la nombre», sentencia.
El calvario de las redes y la «impunidad del odio»
Uno de los puntos más crudos de la conversación llega cuando se aborda el trato que Rosario recibe en el entorno digital. La cantante se muestra tajante ante lo que define como un «nivel de odio gratuito» que considera inaceptable. Lamenta que se hayan vertido barbaridades sobre su persona, llegando a ser tildada de «alimaña» o «maltratadora» en redes sociales.
«Se han repetido tantas mentiras sobre mí que la gente ha creído que eran verdad», denuncia con amargura. A pesar del daño que esto le causa, Rosario explica por qué no opta siempre por la vía judicial: considera que este tipo de denuncias tienen poco recorrido legal y no desea invertir su tiempo y energía en perseguir a una minoría ruidosa. Su bálsamo, asegura, es la «vida real», donde el cariño que recibe por la calle contradice frontalmente la toxicidad que se respira en las plataformas digitales.
Identidad propia y el éxito según Rosario Mohedano
Durante años, Rosario ha luchado por encontrar su propio lugar en la industria musical sin que el apellido Mohedano —o la alargada sombra de la Jurado— la eclipsara. Admite que necesitó una etapa de madurez para entender que no era necesario desvincularse de su origen, sino aprender a mostrarse a través de sus propias composiciones y emociones.
Ante las críticas de quienes cuestionan su éxito por no llenar estadios de forma masiva, la artista ofrece una respuesta cargada de serenidad. Para ella, el éxito no se mide en cifras de ventas o aforos, sino en la capacidad de despertar cada mañana y ver que ha construido una familia sólida y unida. «Para triunfar no es necesario llenar estadios», afirma, reivindicando su trayectoria como cantante y compositora independiente.
Diecisiete años de amor: «Hoy por ti y mañana por mí»
La entrevista también dedica un espacio relevante a su faceta sentimental. Rosario Mohedano lleva diecisiete años de relación con su marido, una unión que, según reconoce ella misma, fue cuestionada por muchos al principio. «Nadie daba un duro por mi matrimonio», confiesa, para añadir inmediatamente que cada día se siente más enamorada y afortunada.
Al ser preguntada por el secreto para mantener la llama viva tras casi dos décadas, Rosario se muestra honesta y natural: «Si no te apetece: hoy por ti y mañana por mí. Hay momentos para querer y dejarse querer». La cantante huye de idealismos y sostiene que el amor tiene fecha de caducidad si no se cuida diariamente, algo que ella prioriza por encima de cualquier otra ambición.
Un futuro centrado en «las pequeñas cosas»
A sus 47 años, Rosario Mohedano proyecta la imagen de una mujer que ha alcanzado la paz consigo misma. Asegura ser feliz y tener ganas de seguir cantando, soñando y creciendo, pero sobre todo de disfrutar de sus hijos y de las pequeñas cosas de la vida.
La entrevista con Saúl Ortiz termina siendo un retrato fiel de una mujer que ha aprendido a gestionar la presión de ser «sobrina de» para convertirse en dueña de su propio destino. Con Maestra de emociones ya en el mercado, Rosario no solo rinde cuentas con su pasado familiar, sino que se reafirma como una voz propia en el panorama musical español, decidida a no permitir que las mentiras del pasado empañen su presente.
