Nuria Marín se casará el 30 de octubre con Juanlu de Paolis, su pareja desde hace más de 25 años, en una notaría de Barcelona y con un máximo de diez invitados, y ha desvelado en Instagram que ya tiene el vestido, uno blanco que describe como «del estilo de Carrie Bradshaw pero muy Kate Middleton» y que, según aclara, «no es un vestido de novia».
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Un vestido blanco de cóctel y unas Jimmy Choo negras

Nuria Marín, que suma un millón de seguidores en su perfil, en buena parte gracias a sus vídeos de Royal salseo, ha contado a esa audiencia que compró el vestido en Santa Eulalia, en Barcelona. «Está inspirado en el estilo de Carrie Bradshaw pero es un vestido muy Kate Middleton», ha explicado, «lo que pasa es que no es un vestido de novia, es un vestido blanco pero no es de novia. Es de cóctel, de gala, es blanco, pero de novia no». La comparación une a la protagonista de Sexo en Nueva York con Kate Middleton, dos referentes de estilo muy presentes en el contenido que publica la comunicadora sobre las casas reales y el famoseo.

El calzado también está decidido, y Marín ha explicado que se pondrá «las Jimmy Choo con el vestido, que son negras pero tienen unas perlitas blancas que van a juego». Quien quiera ver el resultado tendrá imágenes del enlace, porque, en palabras de la propia novia, «habrá fotos, que he contratado un fotógrafo para que veáis el vestido y me digáis si os recuerda más a Carrie Bradshaw o a Kate, vais a flipar tanto…». La fecha del 30 de octubre la había adelantado su compañero Javi de Hoyos, y ella ha completado ahora el resto de los detalles de la ceremonia.
A mediodía, con parte de las dos familias y comida catalana después
El enlace se celebrará a mediodía en un despacho de Barcelona cuya titular conocieron al firmar la hipoteca de su piso y que, según relata la presentadora, tiene «unas vistas a la ciudad que lo flipas». Fue esa profesional quien se ofreció a casarlos si se decidían, y la pareja aceptó el ofrecimiento meses después. La asistencia quedará limitada a parte de la familia de cada uno, ya que, como ha precisado Marín, «máximo solo podemos ser 10 personas».

La periodista ha reconocido que su idea inicial era otra y que quería «hacer una mega fiesta, entrar en trapecio, hacer un show», pero que su futuro marido, en cambio, «es muy serio y muy discreto» y no se veía en ese despliegue, por lo que la boda será, en sus términos, «un pim pam pum bocata de atún». Tras la firma, los novios y sus invitados irán a comer a un restaurante cercano «al que vamos muchísimas veces Juanlu y yo», donde sirven, según cuenta, «una comida catalana buenísima». Marín ha añadido que el ahorro de no organizar un gran banquete tiene ya destino, puesto que «el dinero que me ahorro organizando una mega boda lo puedo meter en la reforma del piso».
La compra del piso, el paso que les decidió a casarse
La decisión de formalizar la relación llegó con la compra de esa vivienda en común, y la presentadora lo ha resumido con humor al asegurar que «no hay nada que una más que una hipoteca». A raíz de aquella firma iniciaron el expediente matrimonial, un papeleo que se alargó más de lo previsto: «Comenzamos con los trámites que pensábamos que serían fáciles pero no lo fueron. Total, que no tuvimos todos los papeles hasta después del verano. Y después ya pedimos fecha y decidimos que fuera el 30 de octubre».
La pareja se conoció en la universidad, en segundo de carrera, y se fue a vivir junta con 23 años, según ha recordado la propia Marín, que ha admitido que el matrimonio era una conversación pendiente desde hacía mucho: «El tema de la boda al final es algo que siempre ha estado ahí pero nunca nos hemos decidido». La comunicadora, de 45 años, ha presentado formatos como Cazamariposas y Socialité, y en los últimos meses ha dado el salto a la televisión pública con proyectos para RTVE Play y La 2.
En febrero, la periodista anunció que pasaría por el altar con Juanlu de Paolis este año y avanzó entonces que sería un trámite sencillo, sin anillos ni grandes banquetes, para dar validez legal a una convivencia que dura ya más de dos décadas. Aquel anuncio llegó sin fecha, y ha sido ahora, a menos de tres semanas de la ceremonia, cuando la pareja ha cerrado el día, el lugar y la lista de invitados.
