El músico y director de orquesta Luis Cobos ha contado que está en tratamiento por un problema de salud, durante el acto en el que la Academia de la Música, que él preside con carácter honorífico, ha distinguido a diez artistas por su trayectoria. «Estoy en un proceso de tratamiento, como muchísimos miles de personas», dijo ante sus compañeros, sin poner nombre a la enfermedad.
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Una peluca y un discurso en la gala de los nuevos académicos
Luis Cobos habló en una ceremonia pensada para otros, en la que la Academia de la Música distinguía con el título de académicos de honor a Raphael, Ana Belén, Carmen Linares, «Berry» Navarro, Diego A. Manrique, Jesús López, Jordi Savall, María del Mar Bonet, Maryní Callejo y Teresa Catalán, en reconocimiento a sus trayectorias y a su contribución a la música española. Cobos, que siempre ha llevado su vida personal con la máxima discreción, reapareció con una peluca y aprovechó su discurso para explicar que atraviesa un momento complicado de salud. Esa imagen y sus palabras llevaron a la prensa a preguntarle después cómo se encuentra Cobos, que respondió con una sonrisa que no piensa rendirse.

Cobos explicó que había decidido hablar allí y no en otro sitio: «Resumen, es una cuestión personal. Estoy en un proceso de tratamiento, como muchísimos miles de personas. No he querido hacerlo público, no he hecho ningún manifiesto, no he hecho ninguna conferencia de prensa. Hoy lo digo aquí porque están mis compañeros, mi gente, y es bueno que lo sepan». Añadió que se encuentra bien y que tiene que dar «gracias a Dios, a la humanidad y a la suerte», y recurrió al Quijote para describir su situación: «Has de saber, amigo Sancho, que la suerte enemiga de las más grandes desgracias siempre deja una puerta abierta». Según sus palabras, a él le ha tocado encontrar esa puerta: «He tenido mucha suerte y estoy aquí por primera vez, pero no quiero hacer ningún manifiesto ni contar nada de las cuestiones familiares ni personales».
«Estoy peleando como todo el mundo por la vida»
Preguntado por su estado, Cobos aseguró que está bien y que pelea «como todo el mundo por la vida, por la salud», transmitiendo optimismo. «Hay que pelear, hay que luchar, hay que ser conscientes de que somos débiles en muchas cosas y nos tenemos que proteger y fortalecer», afirmó, antes de dejar claro que no iba a dar más detalles sobre la enfermedad con un escueto «y en eso estoy, aquí me quedo». Sí se comprometió a volver a los actos públicos si su evolución lo permite, aunque reconoció que no es de prodigarse: «Si la suerte y la salud me lo permiten, pues apareceré en más actos, aunque no soy yo de aparecer en tantas cosas. Estoy mucho mejor. La sonrisa no la pierdo».
Sobre los efectos del tratamiento, Cobos restó importancia a su aspecto físico y concretó la pérdida de peso en tres o cuatro kilos. «He adelgazado poco. No he regazado mucho, 3 o 4 kilos. Pero lo que pasa es que cuando dejas de tomar pan, alcohol, azúcar, no sé qué, pues te deshinchas. Y entonces soy una persona deshinchada», explicó. A quienes atraviesan un revés de salud parecido les dirigió un mensaje centrado en la lucha, el ejercicio y la dieta: «Luchar, la lucha. Es posible salir de todo y, bueno, hay que fortalecerse, hacer ejercicio y una buena dieta y luchar. Y así se sale de todo».
El director deja para otro día el relato completo
Antes de despedirse, Cobos dejó abierta la posibilidad de contar más adelante su proceso, aunque insistió en que la jornada pertenecía a los nuevos académicos: «A lo mejor algún día lo cuento, pero es que no tiene ningún interés. Yo estoy aquí con vosotros, hoy es el día de los miembros, de los académicos y académicas de honor y a eso lo dedicamos». Reconoció también que se había dejado llevar por la emoción del momento: «Me he excedido porque estaba emocionado y tal vez no debería haber contado nada, pero lo he dicho».
Cobos quitó trascendencia a su anuncio y lo situó entre las experiencias que comparte mucha gente a su alrededor: «Tampoco es un notición, es una cosa que le pasa a muchísima gente. Además, cuando tienes algo de esto, resulta que vas hablando y casi todo el mundo tiene a alguien alrededor. Es como una pandemia». Y agradeció la asistencia a los presentes: «Así que gracias por venir, gracias por acudir a la Academia. Seguimos y nos veremos». Entre los distinguidos esa jornada figuraba Raphael.
