Gabriela Guillén ha pasado parte del verano en la costa andaluza con el hijo que tiene en común con Bertín Osborne, a pocos kilómetros del cantante, y entre ellos no ha habido reencuentro. Lo ha confirmado ella misma a su vuelta a Madrid, delante de las cámaras y con pocas ganas de alargar la conversación: primero se cerró en banda —«no quiero comentar al respecto porque luego se mofan»— y después sí explicó por qué no llegaron a verse.
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«No quiero comentar al respecto porque luego se mofan»
Gabriela Guillén ha vuelto a Madrid después de unos días de descanso en las costas andaluzas con el pequeño David, y ahí ha llegado la pregunta obvia del verano: si en todas esas jornadas en el sur había habido por fin un encuentro con el padre del niño. La primera respuesta fue una negativa a entrar en el tema. «No quiero comentar al respecto porque luego se mofan», dijo, reticente, antes de aflojar y dar la explicación completa. El cantante, contó, estuvo esos días en Marbella, en el Festival Starlite, «y como lo va a ver, no ha habido ocasión». Los dos han estado veraneando en el mismo litoral, separados por unos pocos kilómetros de carretera, y ni siquiera esa proximidad ha bastado para cuadrar una cita. No hay enfado detrás, ni un portazo, ni una versión distinta de una de las partes: simplemente no ha habido hueco, y ella lo ha dejado ahí sin adornarlo.

La frase sobre las burlas no es un adorno retórico en su caso. Gabriela Guillén, exconcursante de ‘Supervivientes 2026′, lleva semanas en el centro de la conversación por un asunto que nada tiene que ver con el padre de su hijo: la relación que mantuvo en el pasado con Cristiano Ronaldo antes de que el futbolista iniciase su historia con Georgina Rodríguez. Sobre eso sí ha querido hablar en la misma comparecencia. Ha confirmado que ha felicitado al portugués por su reciente boda y ha valorado que la ceremonia fuese un acto íntimo, con la sola presencia de sus hijos, cuando se esperaba una celebración por todo lo alto en Cascais. «Es para que veáis cómo es de discreto y cómo le gusta dar su privacidad». Habla con soltura del futbolista y se atranca con el padre de su hijo, en la misma parada y ante los mismos micrófonos.
Sin fecha, sin plan y sin nadie que la haya llamado

El otro asunto pendiente sigue exactamente donde estaba. Preguntada por si ya se ha fijado una fecha para que su hijo conozca a las hijas del presentador, Alejandra, Eugenia y Claudia Osborne, la respuesta descarta que exista ningún calendario. «A mí nadie me ha dicho nada y tampoco hemos quedado en nada con su padre, que puede ver al niño cuando quiera y pueda». La puerta queda abierta y la iniciativa, del lado del cantante. No hay reproche en el tono ni exigencia de plazos, pero tampoco hay avance que contar respecto a la última vez que se le preguntó por lo mismo. El encuentro entre hermanos, que en distintos momentos del año se ha dado por inminente desde el entorno del artista, sigue siendo un asunto sin fecha en el calendario de la madre.
Lo que no ha cambiado es cómo se refiere Gabriela Guillén a él. En su última salida nocturna por la capital, en compañía de su amiga Maica Benedicto, volvió a describir el vínculo en los mismos términos afectuosos de los últimos meses. «Lo quiero muchísimo, es una persona que bueno, que se merece todo lo mejor. Es el padre de mi hijo, me ha dado lo más grande, quiera o no quiera, o no haya querido dármelo, pues me lo ha dado, ¿vale? Pues es lo más grande que tengo en la vida». Entre esa declaración y la de esta semana no hay contradicción: la cordialidad de la que ambos han presumido en los últimos tiempos convive con un verano entero sin verse. Cordialidad no significa agenda compartida, y agosto lo ha demostrado.
Tres mujeres del entorno de Bertín Osborne, hablando en cuarenta y ocho horas
La negativa a comentar de Gabriela Guillén no llega en un momento tranquilo para el cantante. Cuarenta y ocho horas antes, Fabiola Martínez se sentaba en ‘El show de Paz‘, en Telecinco, para responder a la frase que él soltó en la gala de Starlite en Marbella cuando Valeria Mazza le preguntó por el amor. «Yo llevo 50 años intentándolo y no lo he encontrado todavía». La venezolana, que estuvo casada con él entre 2006 y 2021 y con quien tiene dos hijos, Kike y Carlos, no lo encajó bien. «Me pone súper nerviosa. Yo escucho esto y me genera una profunda tristeza», dijo ante Paz Padilla. «Yo estaba convencida de que teníamos dos hijos maravillosos producto del amor. Pero si para él no lo ha sido… No sé qué decir, me ha dejado descolocada». Contó además que le escribió por privado al ver el vídeo, proponiéndole que se lo explicara a su hijo Carlos, y que él respondió culpando a la prensa; ella rescató la grabación de la gala y le contestó. «Ni prensa ni nada. Tus palabras, tus ideas, tus sentimientos». Después, según su relato, él dejó de contestarle.
Al día siguiente le tocó el turno a Alejandra Osborne, que trabaja como colaboradora en ‘El verano se mueve‘ y que se encontró en su propio plató con el marrón familiar. No lo esquivó ni lo justificó. «A veces mi padre dice las palabras al revés. Sí que ha metido la pata por la forma de decirlo. Comprendo a Fabiola completamente». Reconoció que su progenitor «mete la pata muchas veces» y que «a veces, se le va la olla», y avaló el dolor de la otra parte con una frase corta. «Las palabras pesan y duelen muchísimo». Al mismo tiempo salió en defensa del fondo del asunto. «Yo puedo asegurarle a Fabiola, pero no te puedo explicar cómo, que ha estado enamorado de ella. Yo lo he vivido desde el principio y, si no lo hubiera estado, no se hubiera casado con ella y no hubiera tenido dos hijos». Esa misma semana, y en ese mismo programa, se rompió al recordar a su madre, Sandra Domecq, al cumplirse veintidós años de su muerte. «Nos queda el recuerdo de una mujer que era amor por todos los poros de su piel».
El verano que un amigo del cantante daba por hecho
Hay un detalle que ordena todo lo anterior y que hace falta ir a buscar al mes de julio. Entonces fue José Luis López, ‘El Turronero’, amigo del cantante y su altavoz habitual cuando la familia calla, quien puso fecha al reencuentro: dio por hecho que a lo largo de julio y agosto la familia se juntaría, e incluyó expresamente al pequeño en esa fotografía, no solo a las hijas mayores. Era la apuesta de un amigo bien informado, no un anuncio de la familia, y así se presentó en su momento. Agosto se está acabando, los dos han veraneado a pocos kilómetros el uno del otro y la respuesta de ella es que no hubo ocasión. La previsión no se ha cumplido, y no por un conflicto: por pura falta de encaje.
El contraste es notable si se mira lo que ocurrió esta misma primavera. En abril, la propia empresaria contó en televisión que había pasado cuatro días alojada en la casa sevillana del cantante durante la Feria, invitada por él, y describió la comunicación entre ambos como fluida. De aquella estancia a este verano hay un trayecto que va de la convivencia bajo el mismo techo a un «no ha habido ocasión» dicho de pasada en plena calle. En medio ha quedado también el episodio que la ha puesto en primera línea por otro motivo, cuando se destapó en directo la relación de dos años que mantuvo con el futbolista portugués. Ella responde a eso sin problema y se aparta en cuanto la pregunta vuelve al padre de su hijo.
