El actor Fran Antón, marido de Kiko Hernández, ha difundido en sus redes sociales un vídeo en el que asegura que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha dado la razón al matrimonio en el pleito por el local que regentaban en Melilla, precintado por la policía el pasado 9 de diciembre: «El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha dictaminado que el local que teníamos en Melilla fue cerrado de manera ilegal».
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Fran Antón asegura que el tribunal anula el auto que mantenía el cierre

Según el relato de Fran Antón, la resolución deja sin efecto la decisión judicial que sostenía la clausura del negocio y señala a la administración melillense como promotora de la medida, porque el tribunal, en palabras del actor, «ha anulado el auto que mantiene el cierre del local y que impulsó el gobierno de la ciudad autónoma de Melilla». El texto de la resolución no se ha hecho público y lo que se conoce de su contenido procede de lo que el propio Antón ha contado en ese vídeo, en el que habla con orgullo del desenlace y lanza críticas contra quienes decidieron el cierre.
El actor sostiene además que la sentencia recoge los motivos que, a su juicio, estaban detrás del precinto, y lo resume así: «La sentencia dice que son evidentes los prejuicios de un cierre a causa de un local comercial con actividades de hace años». Antón no ha detallado en su mensaje si el matrimonio reclamará algún tipo de indemnización ni si piensa reabrir el negocio en la ciudad autónoma, de la que la familia se marchó para volver a instalarse en Madrid.
El 9 de diciembre, veinte policías ante la puerta del negocio
En la misma grabación, Fran Antón recuerda cómo vivió aquella mañana, cuando llegó al local y lo encontró precintado por la policía, que no le dejó pasar al interior. El actor cuenta que trató de negociar con los agentes, una veintena según su relato, para recuperar sus pertenencias: «Intento convencerlos para que me dejen entrar a por mis cosas». La negativa le llevó a encadenarse a la puerta del establecimiento y a declararse en huelga de hambre, una decisión que explica con estas palabras: «Sentía tanta impotencia e indignación, que me até con una cadena enorme y me declaré en huelga de hambre. Hubo gente que se lo tomó a risa, pero para mí era importante».

Antón asegura que se había propuesto no levantarse de allí salvo por una causa médica, y que así terminó la protesta: «Decidí no moverme de ahí hasta que no le llevara la ambulancia y así fue». En los días del encierro, el actor declaró ante las cámaras que la policía local había clausurado el local «por motivos que no puedo decir y que desconozco» y que les habían dicho que no podían hacer nada.
Kiko Hernández se sumó a la huelga de hambre y denunció amenazas

Kiko Hernández se unió después a la protesta de su marido y, en conexión con No somos nadie, aseguró haber recibido amenazas de muerte de «una persona muy importante de aquí», que según dijo tenía capturadas y que iba a llevar a la Policía Nacional. Los dos tuvieron que ser trasladados al hospital en días distintos por las consecuencias del ayuno, y el colaborador, que recibió el alta antes, volvió a encadenarse a la puerta del negocio mientras Antón se recuperaba de un problema renal. «No quiero que mis hijas vean el día de mañana que su padre tiró la toalla. Quiero que vean que luché hasta el final», afirmó entonces Hernández.
Tras aquella situación, el matrimonio decidió volver con sus hijas a Madrid, donde meses después las niñas recibieron la Primera Comunión. En agosto, Hernández dedicó a Fran Antón una declaración de amor al cumplir 50 años, en una etapa en la que el colaborador ha seguido presente en la actualidad televisiva, como en su reclamación a Terelu Campos y Rosa Benito por el dinero de Sálvame.
