La alta sociedad sevillana arde tras destaparse un juego de lealtades rotas y advertencias envenenadas entre dos de sus figuras más visibles. Tana Rivera y la influencer Rocío Osorno han pasado de la complicidad a una guerra fría mediática después de que la hija de Eugenia Martínez de Irujo iniciara una relación con el diestro Andrés Roca Rey, el mismo hombre con el que Osorno mantuvo un idilio secreto y del que la propia Tana le recomendó desconfiar.
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El idilio oculto y el consejo del «caballo de Troya»
La cronología de este desencuentro es digna de un culebrón de época. Según la información adelantada por Saúl Ortiz en el programa Fiesta, hace algo más de un año, Rocío Osorno y Roca Rey vivieron una aventura sentimental que se mantuvo bajo el radar público y que no había salido a la luz hasta este momento. En aquel entonces, Tana Rivera, ejerciendo de amiga protectora, lanzó una advertencia lapidaria a la diseñadora sevillana: «Ten cuidado con Andrés, yo no me fiaría mucho de él».
Lo que en su momento se interpretó como un gesto de sororidad, hoy se lee con una óptica mucho más cínica tras conocerse que Tana y el torero mantienen ahora una relación que parece ir muy en serio. Meses después de aquel «aviso a navegantes», es la propia Tana quien ha oficializado su amor con el matador peruano, un movimiento que ha dejado a la influencer sevillana en una posición de humillación pública. El entorno de Osorno no ha tardado en señalar la contradicción: Tana apartó a su amiga del camino del torero para acabar recorriéndolo ella misma.
¿La «vendetta» de la influencer?

La respuesta de Rocío Osorno ante lo que consideraría una traición no se habría hecho esperar, utilizando el arma más potente en el mundo del corazón: la información privilegiada. Juan Luis Galiacho ha sido contundente en el plató de Telecinco al señalar que la filtración de la relación entre Tana y el diestro no ha sido un descuido, sino un acto de despecho deliberado. «Dicen las malas lenguas que habría sido Rocío Osorno la que filtró la relación entre Tana Rivera y Roca Rey», afirmó el periodista, sugiriendo que la influencer habría actuado a modo de venganza tras descubrir el romance.
Esta guerra de guerrillas en los platós evidencia una fractura insalvable en el exclusivo grupo de amistades que ambas compartían, incluyendo a figuras como Victoria Federica. Mientras Tana intenta consolidar su noviazgo, el estigma de haber «jugado sucio» con una amiga —desaconsejándole un hombre para luego empezar a salir con él— amenaza con empañar su imagen de joven discreta y ajena a los conflictos. El hecho de que el idilio previo entre la influencer y el torero coincidiera además con otras relaciones del diestro añade una capa de complejidad y amargura a esta ruptura de la amistad.
