El paso de Carlo Costanzia por el programa de reformas de La 1 está dejando confesiones que van mucho más allá de la decoración. En una charla con Samantha Vallejo-Nágera, el actor ha recordado cómo fueron sus inicios «de barrio» con Alejandra Rubio y ha dedicado unas palabras llenas de afecto a Javier Merino, destacando la estabilidad que el empresario aportó a su madre y a sus hermanos.
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Entre los planos y las reformas de ‘DecoMasters‘, Carlo Costanzia se ha mostrado más cómodo que nunca hablando de su vida privada. El actor ha aprovechado el espacio para desmitificar su relación con Alejandra Rubio y para reconocer públicamente la figura de Javier Merino, el hombre con el que su madre, Mar Flores, compartió 18 años de matrimonio.
Una historia de Instagram que tardó cuatro años en cuajar
Carlo ha desvelado con total naturalidad cómo comenzó su historia con la hija de Terelu Campos. «Le escribí yo por Instagram como en 2018 y me contestó como cuatro o cinco años después», ha confesado entre risas. Según el actor, lo que le llamó la atención de Alejandra fue su perfil polifacético: «Me parecía curioso que una persona como ella, que ha estudiado teatro y canta, hubiera acabado en el mundo del corazón. Yo no sabía que era hija de Terelu».
Sus primeras citas estuvieron lejos del lujo que se les presupone. «Yo hago planes de barrio», ha explicado Carlo al recordar su primer encuentro en un restaurante indio fumando una cachimba. Una sencillez que contrastó con el impacto mediático que vino después, con portadas de revistas y un embarazo que llegó al poco tiempo de comenzar su noviazgo.
El reconocimiento a Javier Merino en medio del conflicto familiar
El momento de mayor calado personal llegó cuando Samantha Vallejo-Nágera le preguntó por Javier Merino, el padre de sus cuatro hermanos. Carlo, que convivió con el empresario desde los siete hasta los doce años, fue tajante: «Con Javier Merino, súper bien. Es una persona magnífica y estupenda. No pudo tener mi madre mejor padre para sus hijos».
Estas declaraciones de respeto y cariño hacia Merino se producen en un contexto familiar complejo, marcado por la reciente publicación de las memorias de su madre y la tensa relación que esta mantiene con el padre biológico de Carlo, el italiano Carlo Costanzia di Costigliole. A pesar de los frentes judiciales abiertos entre sus progenitores, el actor ha optado por un discurso de sensatez: no espera que sus padres se lleven bien porque «no tienen por qué hacerlo», prefiriendo poner en valor la figura de estabilidad que Merino representó durante su infancia y adolescencia.
