El mundo del flamenco se prepara para despedir a una de sus figuras más icónicas y viscerales. Antonio Canales ha elegido el marco de los premios Feria de Abril Hyatt Regency en Madrid para soltar la bomba informativa de la jornada: a sus 65 años, y tras más de cuatro décadas en la cima, el bailaor cuelga las botas de forma oficial. La noticia, recibida con una mezcla de sorpresa y nostalgia por los asistentes, marca el fin de una era para la danza española.
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Un «Fin de fiesta» por todo lo alto
Fiel a su estilo impetuoso y vitalista, Canales no se marchará por la puerta de atrás. El artista ha diseñado una gira de despedida titulada, muy apropiadamente, ‘Fin de fiesta’. Con este espectáculo, el bailaor recorrerá la geografía española de norte a sur y llevará su arte a plazas internacionales de la talla de Londres y París. «No podía haber elegido otro título porque mi vida ha sido una fiesta», ha confesado emocionado durante el evento.
Esta jubilación supone un cambio de guardia estructural en su carrera; aunque seguirá vinculado al arte, Canales dejará de estar al frente de su compañía y de cargar con la responsabilidad logística y artística de un cuerpo de baile completo. Según sus propias palabras, tras 42 años de cotización ininterrumpida, el cuerpo y la mente le piden un respiro de la primera línea del escenario.
Retiro espiritual cerca de Benavente
El destino del artista para esta nueva etapa vital ya está decidido y reformado. Canales se trasladará a su refugio personal, una casa situada a apenas seis kilómetros de Benavente, donde busca encontrar la paz que la frenética vida pública le ha negado durante décadas. El bailaor ha revelado que ha invertido sus últimas ganancias televisivas en una reforma integral de la propiedad para disfrutar de los paseos por el campo junto a su perrita.
A pesar de los rumores y las polémicas que le rodearon hace meses sobre un supuesto desahucio en Madrid, el sevillano se ha mostrado tajante al respecto, calificando lo dicho de «barbaridades» y reafirmando que su verdadero hogar, donde vive feliz y tranquilo, es su finca zamorana.
Un «culo inquieto» con proyectos docentes
Que se jubile de los grandes escenarios no significa que Antonio Canales vaya a desaparecer del mapa cultural. Consciente de su propia naturaleza hiperactiva —él mismo se define como un «culo inquieto»—, el artista ha confirmado que seguirá impartiendo clases en el conservatorio, dictando conferencias, dirigiendo cursos y creando coreografías para otros artistas. La docencia y la transmisión del legado flamenco serán, a partir de ahora, su principal motor creativo.
