Alejandro Sanz ha dado un paso que no había dado hasta ahora con Stephanie Cayo: reunir en un mismo viaje a sus cuatro hijos, nacidos de tres relaciones distintas, y a la actriz peruana con la que lleva meses de relación. Ha ocurrido este fin de semana en Mallorca, donde la familia al completo ha compartido una jornada en el mar que confirma que la actriz ya ocupa un lugar estable en el día a día del cantante.
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Un día en el mar con los cuatro hijos

Alejandro Sanz y Stephanie Cayo zarpan a bordo de El Macann, un lujoso yate, para pasar el día navegando por aguas mallorquinas junto a Manuela, de 25 años; Alexander, de 23 años; y Dylan y Alma, de 15 y 12 años. Es la primera vez que el cantante consigue coordinar las agendas de sus cuatro hijos, con edades y vidas muy distintas entre sí, para una jornada familiar conjunta, y la primera también en la que Stephanie participa de ese plan desde el principio hasta el final. Las imágenes de la jornada muestran a la pareja relajada, pendiente de los más jóvenes del grupo y volcada en actividades propias de un día de descanso: baños, ratos de sol y distintos deportes acuáticos improvisados sobre la cubierta del yate.

Uno de los momentos que más ha llamado la atención es la salida en moto de agua que protagonizan Alejandro, Stephanie y la pequeña Alma, los tres equipados con chaleco salvavidas para surcar el Mediterráneo. El grupo recurre además a una lancha auxiliar para desplazarse desde el yate hasta una de las playas de la costa mallorquina, donde alternan la arena y el agua antes de regresar a bordo. Ninguno de los detalles de la jornada parece casual: después de casi dos meses recorriendo España con su gira, Sanz elige precisamente estos días de descanso para presentar oficialmente a su pareja ante el núcleo más importante de su vida, sus hijos, antes de retomar el tour latinoamericano el próximo 3 de octubre en Guadalajara.

El gesto tiene un peso especial precisamente porque no es habitual: Sanz había mantenido hasta ahora a Stephanie en un terreno más discreto, presente en algunos planes puntuales pero nunca en una convivencia de varios días con los cuatro hijos a la vez. Que la actriz aparezca integrada en cada tramo de la jornada, desde el desayuno en cubierta hasta el baño en la playa, es la señal más clara hasta la fecha de que la relación ha dejado atrás la fase de presentaciones sueltas para instalarse en el terreno de lo cotidiano. Ni Alejandro ni Stephanie han acompañado las imágenes de estos días con ningún mensaje explícito sobre el paso que supone reunir a toda la familia junta por primera vez: de nuevo, como ya ha ocurrido otras veces en esta relación, dejan que sean las propias fotografías las que hablen por ellos.
De la negación de 2023 al abrazo que lo cambió todo

Alejandro Sanz y Stephanie Cayo se conocen desde hace años, y los primeros rumores sobre una posible relación entre ellos se remontan a 2023. Entonces, la actriz fue tajante al ser preguntada por las especulaciones: «No, para nada, en absoluto. Somos amigos». En aquel momento, Sanz acababa de terminar su relación con Rachel Valdés, y Stephanie atravesaba una etapa de idas y venidas con el actor Maxi Iglesias. La historia entre ambos dio un giro a comienzos de 2026, durante la gira latinoamericana del cantante, cuando Stephanie empezó a dejarse ver entre bambalinas en algunos de sus conciertos. El momento que disparó definitivamente los rumores llegó a finales de febrero, durante el segundo concierto de Sanz en el Estadio Nacional de Lima: la actriz salió del backstage al terminar el show y ambos se fundieron en un abrazo ante miles de espectadores.
Poco después de aquel abrazo, Stephanie rompió su silencio por primera vez: «Estoy muy bien, tranquila. Es algo que quiero cuidar muchísimo». La confirmación llegó en abril, cuando Alejandro publicó la primera fotografía de ambos: no una imagen preparada, sino la captura de una videollamada, con el mensaje «Hay lugares donde todo pesa menos y hasta uno se escucha mejor. Donde no hace falta mucho pero todo se entiende». Desde entonces ninguno de los dos ha vuelto a esconder lo que siente.
Una familia numerosa que empieza a integrarse
Los cuatro hijos de Alejandro Sanz proceden de tres relaciones distintas: Manuela, de su matrimonio con la modelo Jaydy Michel; Alexander, fruto de su relación con Valeria Rivera; y Dylan y Alma, los dos hijos que tuvo durante su matrimonio con Raquel Perera. A pesar de sus diferentes edades, sus vidas y sus respectivas agendas, los cuatro han coincidido estos días junto a su padre, con Stephanie presente desde el primer día de las vacaciones. No es un dato menor: hace apenas dos meses, la propia Jaydy Michel se plantó ante la prensa para frenar en seco cualquier pregunta sobre la nueva relación de su exmarido cuando se dirigían a Manuela en un acto público, que respondió tajante: «No vamos a contestar nada de cosa privada y de personas que no sean de ella».
Ese episodio de junio contrasta con la naturalidad de las imágenes de Mallorca, en las que Stephanie aparece integrada en los planes del grupo y compartiendo momentos con los hijos del cantante sin ningún tipo de tensión aparente. La actriz, de 37 años, ya había dado pasos previos en esa dirección: acompañó a Alejandro y a su círculo de amigos en una jornada en barco por la Bahía de Algeciras rodeados de delfines, y subió al escenario junto a él en Las Vegas para cantar «Corazón partío» ante miles de espectadores, uno de los momentos más comentados de la gira. Entre Sanz, de 57 años, y Cayo hay veinte años de diferencia, una circunstancia que, según reflejan las propias imágenes de estas vacaciones, no parece haber sido nunca un obstáculo para una relación que ha pasado de la discreción inicial a mostrarse cada vez con mayor naturalidad.
