El huracán caribeño recupera su trono dominical. Tras el obligado paréntesis por el despliegue electoral andaluz, Supervivientes: Conexión Honduras ha vuelto a tomar las riendas del ‘prime time‘ con un 11.7% de share y 913.000 espectadores en Telecinco. La gala capitaneada por Sandra Barneda anotó su dato más competitivo en un mes, propulsada por un hito de resistencia salvaje: los 22 minutos agónicos de Alvar y Aratz anclados a la mítica Noria Infernal. Un despliegue de épica pura que sirvió para desahuciar las ofertas de la competencia, ensañándose especialmente con el lánguido cierre de Barrio Esperanza en La 1, que se despidió por la puerta de atrás confirmando el enésimo patinazo de programación de RTVE.
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La noche pintaba a batalla de desgaste, pero el formato de Cuarzo Producciones sabe perfectamente qué teclas tocar cuando necesita recuperar la atención del mando a distancia. El gran aliciente de la velada no estuvo en los platós, sino en el sufrimiento extremo de la playa. La disputa por el denominado tridente dorado obligó a la producción a detener los cronómetros tras una extenuante resistencia que pulverizó cualquier registro previo del concurso.
La tensión inyectada por el empate técnico entre los concursantes insufló un dinamismo al formato que se tradujo de inmediato en la curva de audiencia, permitiendo a la cadena principal de Mediaset firmar su mejor domingo de las últimas cuatro semanas.
El descalabro definitivo de la ficción de La 1
La cruz de la moneda volvió a llevársela el modelo de emisión de la corporación pública. La accidentada trayectoria de la comedia protagonizada por Mariona Terés llegó a su desenlace con una doble entrega que firmó un raquítico 8.3% de cuota de pantalla y apenas 816.000 fieles. La ficción ha sido víctima directa de la falta de regularidad y los bandazos horarios de la cadena pública, un mal endémico que ha terminado por destrozar su rendimiento en su recta final.
En la franja de estricta coincidencia, la derrota se hizo todavía más evidente. Entre las 22:15 y las 00:32 horas, el drama turco de Antena 3, Una nueva vida, se impuso con un 8.9% de share y 855.000 espectadores frente al 8.5% y 811.000 seguidores que sintonizaron la despedida de la serie de la primera cadena estatal. El producto de Atresmedia demostró una estabilidad de hierro que contrasta con la debilidad de una programación pública incapaz de fidelizar sus marcas de ficción en la noche más compleja de la semana.
Milá oxigena los jardines de la segunda cadena
La gran sorpresa de la jornada se localizó en la periferia de las Audiencias mayoritarias. El regreso de Mercedes Milá a la corporación con el estreno de Me meto en un jardín se saldó con un excelente 4.6% de cuota y 505.000 espectadores en el segundo canal. El formato de charlas íntimas arrancó con nota, superando con holgura las discretas cifras de su predecesor, el espacio Zero Dramas comandado por Loles León, que se despidió definitivamente de la parrilla con un gris 3.1% de share.
La veterana comunicadora catalana demostró conservar intacto su imán para atraer público hacia ventanas minoritarias, firmando un arranque esperanzador para la producción alternativa de la televisión pública. Paralelamente, la jornada de retornos se completó en laSexta con la nueva temporada de Anatomía de, que mantuvo su solvencia habitual al registrar un 6.3% y 728.000 televidentes, moviéndose en las métricas habituales de la cadena verde para cerrar un domingo de marcado acento competitivo.
