Ylenia Padilla, exconcursante de Gandía Shore, se sentó este jueves en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid por los insultos que dirigió en octubre de 2021 contra las personas trans y contra la humorista Elsa Ruiz, que ejerce la acusación particular y pide para ella seis años de cárcel por presuntos delitos de odio, contra la integridad moral, lesiones psicológicas, acoso y amenazas, mientras la Fiscalía reclama un año y nueve meses. En su derecho a la última palabra, la acusada lo reconoció ante el tribunal: «Mis palabras son muy desacertadas». El juicio quedó visto para sentencia.
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La Fiscalía niega que existiera la campaña de acoso que alegaba la acusada

Las expresiones juzgadas, entre ellas «basura humana», «enfermos» y «degenerados», las pronunció principalmente durante un directo de Instagram seguido por alrededor de un millar de personas, y para la Fiscalía y la acusación particular constituyeron una sucesión de ataques destinados a humillar a las personas por su identidad de género. En sus conclusiones, el Ministerio Público sostuvo que no había quedado acreditada la campaña de acoso alegada por Ylenia y recordó que sus descalificaciones no se limitaron a quienes la insultaban: durante la retransmisión, un usuario que trataba de rebatirla sin atacarla le escribió «Soy trans, no hago ningún mal», y la respuesta de la acusada, según expuso la fiscal, fue «Tu colectivo es una basura humana».
Los comentarios, pronunciados ante aproximadamente un millar de espectadores, adquirieron una dimensión muy superior cuando fragmentos de la retransmisión fueron difundidos por terceros y reproducidos por medios de comunicación y programas de televisión, y la Fiscalía destacó esa repercusión entre sus argumentos. La defensa rechazó que esa amplificación, realizada por personas y empresas ajenas a su clienta, pudiera agravar su responsabilidad penal. Su abogado ironizó ante la sala con que la calificación del delito no podía depender de lo que publicaran las revistas del corazón.
La acusación particular sostiene que Ylenia atacó la identidad de género de Elsa Ruiz

El abogado de la humorista centró su intervención en los mensajes que Ylenia le dirigió a través de Twitter en los días de mayor tensión, en los que la llamó «cerdo» y «señor», expresiones que a su juicio demostraban un ataque a su identidad como mujer trans. Así lo argumentó el letrado: «Podría haberle insultado de numerosas formas: estúpida, mala, fea o muy mala como cómica, pero se refiere a ella en masculino llamándola señor». Elsa Ruiz manifestó haberse sentido «ridiculizada» y con su dignidad «pisoteada» por aquellos descalificativos, y su representación insistió en que «no se ha atacado la ropa o el pelo de mi mandante, sino su identidad de género».
Según la acusación particular, la cómica comenzó a modificar sus rutinas por miedo a recibir insultos en la calle y terminó delegando la gestión de sus redes sociales en su pareja ante la cantidad de mensajes ofensivos que recibía. Su abogado sostuvo que los ataques agravaron los problemas de salud que Ruiz ya padecía y desencadenaron episodios de ansiedad e insomnio, y defendió que no ha podido recuperar su anterior actividad profesional, que incluía espectáculos en vivo y participaciones en programas de televisión. La humorista cifró en 8.000 euros las pérdidas derivadas de la interrupción de su trabajo durante dos semanas.
La defensa niega el delito de odio y Ylenia admite que sus palabras fueron «muy desacertadas»
El letrado de Ylenia describió las manifestaciones de su clienta como «lamentables» y «vergonzosas», aunque defendió que quedan fuera del tipo penal: «Lo que doña Ylenia hizo es injustificable, pero no tiene cabida en el delito de odio». En su versión, aquellas palabras fueron una explosión de rabia de una mujer que llevaba tiempo recibiendo insultos como «yonki» o «cocainómana», durante «meses de muchísimo acoso» que la habrían llevado a lo que calificó de un «total colapso mental». La defensa replicó también que fue la propia Elsa Ruiz quien comenzó a interactuar con Ylenia y que los ataques se produjeron en ambas direcciones.
Apelando a la jurisprudencia de la propia sala, el abogado argumentó que no cualquier insulto pronunciado durante una discusión con una persona trans constituye automáticamente un delito de odio, y recordó que el directo terminó con la acusada llorando y pidiendo a quienes la escuchaban que no se tomaran en serio sus palabras. Cuestionó además que los padecimientos de Ruiz pudieran atribuirse a su clienta sin una relación probada de causa y efecto, puso en duda las pérdidas económicas reclamadas y aseguró que la humorista aprovechó la notoriedad del enfrentamiento para anunciar «un monólogo a través de su cuenta de Twitter» y que posteriormente «participó en televisión con un rap dirigido contra Ylenia».
Visiblemente nerviosa, la exconcursante empleó su derecho a la última palabra para reconocer lo desacertado de sus declaraciones y defender que no reflejaban su forma de pensar. «Durante toda mi vida pública he mostrado mi apoyo a las personas trans y gays», aseguró ante el tribunal, antes de matizar que «mis palabras sobre el colectivo no fueron contra personas por razón de ser trans, fueron contra un grupo de personas que me acosan». Ylenia afirmó también que no tuvo «ninguna intención de instigar a la violencia o al odio», y con su intervención el juicio quedó pendiente de la sentencia de la Audiencia Provincial.
Los insultos llegaron en pleno debate de la ley trans y le costaron sus redes
Las declaraciones que la llevaron al banquillo se remontan a octubre de 2021, cuando España atravesaba un intenso debate sobre la ley trans, cuyo anteproyecto había aprobado el Gobierno cuatro meses antes y que planteaba facilitar el cambio de sexo registral sin informes médicos, una propuesta que había provocado fuertes enfrentamientos políticos. Ylenia, que había expresado públicamente su rechazo a la norma, protagonizó entonces un intercambio de ataques en redes sociales que desembocó en el directo de Instagram que se ha juzgado este jueves.
La polémica tuvo también consecuencias para la propia acusada, que tras su paso por Gandía Shore había reunido una comunidad de 800.000 seguidores en Instagram y había hecho de las redes sociales su modo de vida. Tras los hechos que se juzgan, desapareció de la vida pública y cerró todas sus redes sociales en enero de 2022. Su regreso llegó en marzo de este año, cuando rompió su silencio en el programa ¡De viernes! de Telecinco, y esa reaparición reactivó el procedimiento judicial: la defensa de Elsa Ruiz solicitó a la Audiencia Provincial de Madrid el embargo preventivo de sus ganancias en el programa para asegurar la indemnización que reclama en concepto de responsabilidad civil.
