La presentación de la Feria de San Isidro 2026 en Las Ventas ha derivado en un agrio enfrentamiento público que trasciende lo puramente taurino. Ramón García, conductor de la gala, realizó una apasionada defensa de la tauromaquia como escuela de valores para la infancia, instando a las familias a llevar a sus hijos y nietos a las plazas. Sus palabras han provocado una reacción inmediata y durísima por parte de Asier Esparza, vocal de PACMA, quien le acusa de «manipulación emocional» y de fomentar ciudadanos «anestesiados» ante el dolor animal.
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Durante el evento que desveló los 31 festejos que compondrán la feria madrileña entre el 8 de mayo y el 6 de junio, el presentador de el Grand Prix aprovechó su intervención para lanzar una petición directa a los asistentes y a la sociedad española.
El discurso de Ramón García: Una «lección de vida» en el ruedo
El veterano comunicador bilbaíno basó su alegato en la importancia de mantener el relevo generacional en la tauromaquia a través de los lazos familiares. García apeló a la figura de los abuelos y a las vivencias personales para justificar la presencia de menores en los tendidos:
- Llamamiento a las familias: Pidió expresamente que se lleve a hijos, nietos y sobrinos a los toros.
- Valores insustituibles: Aseguró que lo que se aprende en el mundo del toro no lo ofrece ninguna otra cosa en la vida.
- Formación humana: Sentenció que presenciar festejos taurinos contribuye a que los niños se conviertan en «mejores personas».
La réplica de PACMA: “Se aprende a desconectar la empatía”
La respuesta desde el Partido Animalista (PACMA) no se ha hecho esperar. Asier Esparza, vocal de la Junta Directiva de la formación, ha grabado un vídeo de respuesta en sus redes sociales en el que rebate frontalmente la tesis del presentador. Esparza considera que utilizar el amor de un nieto para justificar una «tortura ritualizada» es una estrategia peligrosa.
Para el representante animalista, el aprendizaje que se obtiene en una plaza de toros es destructivo para el desarrollo emocional de un menor:
- Desconexión del alma: Sostiene que la tauromaquia enseña a los niños a anular su capacidad de sentir empatía por el sufrimiento ajeno.
- Negacionismo científico: Acusa a García de ignorar la evidencia científica sobre el dolor animal, comparando su postura con la de los «terraplanistas».
- Ciudadanos vacíos: Advierte que, lejos de mejorar a la persona, se están formando ciudadanos incapaces de reaccionar ante el dolor, tildando la práctica de «disparate y manipulación».
Esparza concluyó su intervención subrayando que, aunque las tradiciones pueden heredarse, la compasión es una elección ética que las nuevas generaciones deben tener derecho a tomar sin «anestesias» previas.
