El regreso de Amaia Montero a La Oreja de Van Gogh ha reactivado una de las historias musicales más seguidas de los últimos años. Mientras Leire Martínez continúa centrada en su etapa en solitario, uno de los miembros históricos del grupo ha hablado por primera vez con claridad sobre la ruptura con su exvocalista y sobre el momento que atraviesa la banda.
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El regreso de Amaia Montero al escenario con La Oreja de Van Gogh durante los conciertos celebrados en Bilbao por el 30 aniversario del grupo ha devuelto a primera línea una conversación que llevaba meses instalada entre seguidores, redes sociales y medios del corazón. La expectación no estaba solo en comprobar cómo se produciría ese reencuentro con la formación que la convirtió en una de las voces más reconocibles del Pop español, sino también en la inevitable sombra de Leire Martínez, cuya salida en 2024 abrió una etapa especialmente incómoda para la banda.
Hasta ahora, el grupo había optado por una discreción casi absoluta respecto a aquella separación. Por eso han cobrado especial relevancia las palabras de Xabi San Martín, compositor y teclista de la formación, que ha puesto voz a una postura que muchos llevaban tiempo esperando escuchar. Lo ha hecho dejando un mensaje inequívoco hacia quien fue vocalista del grupo durante 17 años: “Hacia Leire no tenemos más que gratitud”.
La frase no es menor. Especialmente porque llega después de meses de especulaciones sobre un posible conflicto interno más profundo entre ambas partes. San Martín ha reconocido además que actualmente no existe relación con la cantante, aunque ha querido enmarcarlo dentro de una dinámica emocional comprensible tras una ruptura profesional de semejante dimensión. “Sin rencores, pero es normal que cada uno haya seguido su camino”, viene a resumir una posición que busca enfriar cualquier lectura de enfrentamiento abierto.
Mientras tanto, Leire Martínez ha seguido construyendo su nuevo recorrido artístico lejos del grupo. Su gira latinoamericana y sus recientes apariciones públicas han evidenciado que la herida emocional de aquella salida sigue presente, aunque también que su proyecto personal busca consolidarse sin mirar constantemente al retrovisor. Sus lágrimas recientes sobre el escenario en Argentina, coincidiendo precisamente con el regreso de Amaia, añadieron una dimensión emocional que volvió a alimentar el relato mediático alrededor del triángulo artístico.
Pero si había otro foco delicado era el de Amaia Montero. Su vuelta no solo despertaba entusiasmo entre los seguidores más nostálgicos; también colocaba a la cantante bajo una presión extraordinaria tras años alejada del foco por sus problemas de salud mental y después de una exposición pública especialmente intensa sobre su estado personal. Ante las críticas surgidas en redes por su actuación, San Martín ha salido en defensa de forma contundente: “De tonta no tiene un pelo”.
El músico ha querido desmontar además la idea de improvisación o regreso precipitado, describiendo un proceso de preparación exigente, con trabajo vocal y control técnico para afrontar una vuelta que, más allá de lo simbólico, implicaba una enorme carga de responsabilidad. El mensaje interno parece claro: la banda quiere proteger este nuevo capítulo y blindar —sin dramatismos públicos— el relato de reconstrucción de Amaia.
La Oreja de Van Gogh entra así en una etapa inevitablemente observada con lupa. El regreso de su voz original reabre una conexión emocional con parte de su público, pero también obliga al grupo a gestionar con extrema delicadeza el legado reciente de Leire Martínez. Porque aunque las palabras de agradecimiento rebajen tensiones, el interés mediático en torno a aquella separación está lejos de apagarse.
