El legendario cantante Julio Iglesias ha obtenido un triunfo judicial clave después de que la magistrada Emilia Peraile Martínez admitiera su recurso contra el Ministerio Público por negarle el acceso a la denuncia de sus extrabajadoras.
Te recomendamos

Leo Messi y Antonela Roccuzzo llegan a Oviedo y son recibidos con gaitas, un día antes de que el argentino recoja el Premio Princesa de Asturias de los Deportes

Daniel Sancho no ha pagado «ni un solo euro» de la indemnización y estaría costeándose comida y baños de hielo en prisión. La familia de Edwin Arrieta pide bloquear esos fondos

La reina Letizia, en un vídeo por el 40 aniversario de la fundación antidrogas FAD Juventud: «No a las drogas, no al consumo de sustancias que afectan a nuestro cerebro»

Fallece Sahara Ray, la modelo a la que se relacionó con Justin Bieber, pocos meses después de dar a luz a su primera hija
La batalla legal de Julio Iglesias ha dado un giro significativo a su favor. Tras semanas de hermetismo institucional, la justicia ha decidido que el recurso del artista contra la Fiscalía es admisible, cuestionando la postura del Ministerio Público que se negaba a entregarle copia de las diligencias abiertas en su contra. El cantante, que fue denunciado por supuesta agresión sexual a través de una organización que representaba a antiguas empleadas de su hogar, sostiene que la opacidad de la Fiscalía vulnera sus derechos fundamentales y le genera una situación de total indefensión. Aunque la denuncia original fue archivada por falta de competencia territorial de los juzgados españoles —al haber ocurrido los supuestos hechos en Bahamas y República Dominicana—, Iglesias busca ahora transparencia total para, previsiblemente, iniciar acciones por denuncia falsa.
El fin del bloqueo informativo en la Audiencia Nacional
La resolución judicial llega tras una tensa vista celebrada la semana pasada entre el equipo legal del cantante, liderado por José Antonio Choclán, y la Abogacía del Estado. Durante el encuentro en la Audiencia Nacional, la defensa de Iglesias reiteró que no conocer el contenido exacto de las acusaciones impide al artista ejercer cualquier tipo de réplica legal. Por su parte, la Fiscalía, bajo el criterio del fiscal jefe Jesús Alonso, se había mantenido firme en su negativa de facilitar los documentos, argumentando que no existía una actividad administrativa que fuera susceptible de impugnación.
Sin embargo, la jueza ha dictaminado que el procedimiento debe continuar su curso natural. En el auto, la magistrada subraya que basta con la invocación de un derecho fundamental y un razonamiento mínimo que enlace la infracción con la actuación administrativa para admitir el recurso. Con este dictamen, se rompe el muro de silencio que protegía el expediente, permitiendo que la defensa de Julio Iglesias pueda avanzar en su estrategia de limpieza de imagen y clarificación de los hechos que se le imputaron.
Un archivo por jurisdicción y el fantasma de la denuncia falsa
El trasfondo de este enfrentamiento reside en una denuncia que nunca llegó a juicio por una cuestión técnica. La Fiscalía de la Audiencia Nacional archivó el caso hace meses al entender que los supuestos delitos de agresiones sexuales y vejaciones no podían ser juzgados en España, ya que habrían sucedido fuera del territorio nacional y los tribunales españoles carecen de competencia para abordarlos. Este «limbo» jurídico dejó al cantante en una posición incómoda: sin juicio que lo condene o lo absuelva plenamente, pero con la mancha de la acusación en el registro documental.
Ahora, con el recurso admitido, se abre la posibilidad de que Julio Iglesias y su equipo legal analicen cada palabra de la denuncia original. La intención del intérprete de Hey! es clara: una vez tenga el documento en su poder, evaluará emprender acciones legales contra las denunciantes si considera que el relato fue fabricado. Aunque la resolución de la jueza no es definitiva y aún cabe un recurso de reposición por la otra parte, este paso supone el primer gran éxito del cantante en su cruzada por recuperar el control absoluto de su narrativa personal y judicial.
